“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en YHVH” (Colosenses 3:3)
Si quieres vivir una vida plena, llena de victorias y feliz; tienes que morir. Morir al deseo de ser amada, amando. Morir a tus derechos; dándolos. Morir al anhelo de la amistad, siendo el mejor amigo. Morir a buscar tu propia felicidad haciendo feliz a otros. Morir a tu propia vida, poniéndola en las manos de YHVH y dejando que la muerte de Yahushua, te de vida. Morir para vivir, porque sólo la muerte da paso a la vida. Cuando mueres, es que de verdad vives y ya nada te ofende, nada te oprime, nada te preocupa, nada te desvela, porque has muerto y la vida que vives ahora, la vives en El, el Autor de la vida. Así que, cuando mueres para vivir, amas, perdonas, toleras, consuelas, confortas y ¡das de la vida abundante que has recibido!
“Yahushua le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23)
Creo Señor, que mi vida está en tus manos, que tu plan es perfecto y que el mejor lugar para estar, es en ti; pero, cuando mi fe falle, cuando la duda me atormente, ayuda mi incredulidad, tómame en tus brazos y fortalece mi fe con tu amor. Creo Señor, que cuidas de mí y de los míos, que escuchas todas mis oraciones y que suples todas mis necesidades, pero cuando mi fe se debilite porque tu respuesta no llega, ayuda mi incredulidad, levántame y muéstrame como se perfecciona tu poder en la debilidad. Creo Señor, que nada pasa por accidente con tus hijos, que todo tiene un propósito divino y que sólo debo confiar, pero si mi angustia me consume y mi fe me abandona, ayuda mi incredulidad.
“A ti, YHVH, elevo mi alma; mi Elohim, en ti confío, no permitas que sea yo humillado, no dejes que mis enemigos se burlen de mí. Quien en ti pone su esperanza, jamás será avergonzado. Hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. Encamíname en tu verdad, enséñame. Tu eres mi Elohim y salvador, en ti pongo mi esperanza todo el día” (Salmo 25:1-5)
Padre amado, es difícil vivir en este sistema tan sucio y corrupto, necesitamos de ti a cada instante para sostenernos. Somos humillados, nos ofenden, pero sabemos que Tú no dejarás que nuestros enemigos triunfen sobre nosotros. Haznos justicia, Señor. Saca a luz la verdad. Haz que tu luz brille sobre nosotros. Shalom.
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