“Acuérdate del Día de Reposo (Shabbat) para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para YHVH tu Elohim…” (Éxodo 20:8-11)
Este es el cuarto mandamiento establecido en la Tablas de la Ley. Ahora, para aquellos que refutan guardar el Día de Reposo y lo consideran una ley obsoleta, que no aplica para hoy, yo les pregunto: ¿es obsoleto también el mandamiento de no matar, no robar, no adulterar, no codiciar? Porque la Palabra de YHVH es bien clara – “porque cualquiera que guarde toda la Ley, y tropiece (viole) en un punto, llega a ser culpable de todos” – Santiago 2:10. O sea que violar uno de los mandamientos, significa que soy culpable de violarnos todos. Es decir: si no guardo el Día de Reposo, es igual que si matara, adulterara, robara, codiciara, ¿verdad? Eso es lo que dice la Palabra. Pero supongamos que la Ley no aplica para hoy como dicen muchos y por consiguiente no tengo que guardar el Día de Reposo. Entonces, también puedo: robar, matar, adulterar, codiciar porque la Ley no aplica para hoy. Así que para aquellos que aplican con tanta seguridad la frase cliché de la gracia barata que predica el cristianismo hoy en día: “yo estoy bajo la gracia no bajo la ley”, no se queje si en su congregación hay: ladrones, adúlteros, asesinos – pueden hacerlo, no están bajo la ley sino bajo la gracia.
“Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10)
Creo que no debemos permitir que la frase “si Dios quiere” que decimos con tanta frecuencia, se convierta en una frase de cajón. Debe ser una actitud en nuestro corazón. La actitud de someternos a la guía de YHVH y de incluirlo en todos nuestros planes, lo cual nos hará humildes, impedirá que la arrogancia se anide en el corazón a la cual todos somos propensos… pero sobre todo, nos ahorrará dolores de cabeza producidos por las consecuencias de decisiones tomadas basados en nuestra propia prudencia, a sabiendas que “YHVH no quiere”. Hemos sido comprados a un precio muy alto, la sangre del Mesías. Entonces, vivamos como lo que somos, hijos de YHVH para quienes Su Voluntad debe ser lo primero en nuestras vidas.
“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17)
La regla de oro para el entendimiento espiritual no es la inteligencia sino la obediencia. Si el hombre quiere conocimiento científico, su guía es la curiosidad intelectual; pero si quiere comprender las enseñanzas de Yahushua, sólo puedo lograrlo por medio de la obediencia. Si las cosas son oscuras para mí, seguro hay algo malo en mí. La oscuridad intelectual es producto de la ignorancia, la oscuridad espiritual es producto de la desobediencia. Ningún hombre recibe una palabra de YHVH sin que se le ponga a prueba inmediatamente. Desobedecemos y luego nos preguntamos porque no crecemos espiritualmente. Las enseñanzas de Yahushua confrontan nuestra vida. No podemos engañar a YHVH. El Ruaj Hakoddesh nos hace sensibles a cosas que nunca imaginamos.
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