“Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santo en luz, el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de Su amado Hijo” (Colosenses 1:12-13)
Al comienzo Elohim le confió a Adán (varón y hembra) el dominio y gobierno de todos los seres vivientes que había creado. Antes de que el hombre comiera del Árbol del conocimiento del bien y del mal, estaba unido a YHVH y solo era consciente de Elohim. La naturaleza espiritual de Adán era como Elohim, vivía bajo su dominio y expresaba Su paz, gozo y justicia. El Reino de Elohim estaba siendo manifestado en la tierra así como era manifestado en el cielo. Pero después que Adán y Eva abrieron los ojos por su desobediencia, al otro mundo que estaba presente en el jardín, empezaron a expresar la naturaleza de dicho reino. La autoridad que regía Lucifer, sedujo a Eva y a Adán a través de Eva. Ellos creyeron la mentira que podían llegar a ser como Elohim, si comían del árbol prohibido. Después de hacerlo, el Espíritu de Elohim abandonó sus corazones y ellos empezaron a ser conscientes de su ser exterior (desnudes – conscientes de ellos mismos). Sus almas ahora empezaron a alimentarse del reino de las tinieblas y llevaron la naturaleza del “bien y del mal a dar de sus frutos. En la Torah y a través del Brit Hadasha (Nuevo Testamento) vemos a YHVH continuamente descubriendo la naturaleza de este reino. Es muy importante que nosotros, como el remanente de Israel, entendamos la naturaleza de este fruto venenoso. La ignorancia no nos salva de las consecuencias de participar de este reino, el cual es el “poder del pecado”, más aún cuando sabemos que a través del Mesías hemos sido hechos libres de él, y trasladados al reino de la luz y la justicia. YHVH envió a su amado Hijo, el Mesías YHVH a destruir el reino de las tinieblas y sus obras. Profesar creer en el Mesías y seguir participando de las obras de las tinieblas, acarrea sobre nosotros el juicio de Elohim.
“Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:25)
Las Escrituras claramente establecen que el camino espiritual de una persona debe estar basado en la Torah (5 libros de Moisés). Estos contienen las enseñanzas de Moisés sobre las cuales esta fundada todas las Escrituras. No fueron reemplazadas por los evangelios y el Mesías no destruyó estas enseñanzas como dicen muchos, sino que al contrario, como El mismo lo dice en Mateo 5:17 - “No penséis que he venido para destruir la ley (Torah) o los profetas; no he venido para destruir, sino para cumplir hasta lo último”. Muchos creyentes empiezan su camino de fe buscando instrucciones e inspiración en la mitad de la Biblia. Empiezan a leer los evangelios sin ningún conocimiento previo sobre lo que se requiere del hombre o cómo el Padre Eterno se relaciona con la humanidad. Sin Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, es imposible entender libros como; Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Es como tratar de entender álgebra o cálculo sin haber estudiado primero matemática. “Guardaré tu Torah siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad porque busque tus mandamientos” — Salmo 119:44-45
“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David” (Isaías 55:3)
Por años a la gente se le ha dicho que repitiendo una simple oración aceptando a Yahushua como su salvador, es salvo. A esa oración se le llama: la oración del pecador o la oración de fe. Fue inventada por Moody como reemplazo a la “silla del desvalido” que hasta entonces usaban los evangelistas y que había sido inventada por Finney. Pero en realidad lo que Elohim quiere es hacer un pacto contigo. Un pacto que incluye derechos y responsabilidades. Un pacto como un matrimonio donde el esposo promete cuidarte con su vida, suplir todas tus necesidades, amarte hasta la muerte, y espera que tu como su esposa cumplas con la carta de matrimonio (Torah) que te dio y que lo esperes pacientemente, separada del mundo, mientras El prepara todo para venir a buscarte. Prometió darnos señales de Su regreso para que estuviéramos preparados y por eso, hoy, sabiendo, que su regreso esta a la puerta, yo te invito a que asumas tu role como esposa y te prepares como es debido. No es repetir una simple oración y pare de contar. No, es un compromiso serio, es un pacto con el Creador del Universo. Es un pacto matrimonial y Él está preparando todo para las bodas. Recuerda, al Padre no le importa cuántos demonios hayas echado fuera, ni por cuántos enfermos hayas orado, solo le importa si has permanecido fiel, si has obedecido su Torah. El dice: “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia”
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