“Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45)
Muchos creen y aun enseñan que cuando alguien es muy próspero y adquiere muchas cosas materiales, es porque el favor de YHVH está con él; y si alguien está pasando por tribulación y escasez, es porque ha pecado o no tiene fe. Pero la escritura dice claramente que el sol sale sobre buenos y malos y la lluvia cae sobre justos e injustos. Una vida llena de cosas materiales no significa que YHVH está con dicha persona o aprueba su vida, ni la escasez y el sufrimiento son símbolos de que YHVH ha abandonado a la persona. Si basamos nuestra vida en las circunstancias, no somos en nada diferentes al común de la gente que anda sin Elohim, ni guarda Su Torah. Lo que nos hace diferentes al resto del mundo, es que tenemos algo mucho mas grande que las circunstancias. Que podemos vivir victoriosos en la abundancia y en la escasez, en la salud o en la enfermedad, en tiempos de gozo y en tiempos de tribulación, porque tenemos una relación con nuestro Padre Celestial. No hay nada malo en regocijarnos en los tiempos buenos, pero debemos hacerlo también en los no tan buenos. Tenemos un mayor tesoro y una victoria maravillosa, cuando centramos nuestra vida en YHVH todo el tiempo.
“Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos 16:26-30)
Esto ocurrió estando Pablo y Silas en la cárcel. Lo primero que uno pensaría es que YHVH permitió este terremoto para sacarlos de la cárcel, para que fueran libres. Nada los detenía, podían salir inmediatamente, ¿quién en semejantes circunstancias se quedaría en la cárcel? ¿Usted lo haría? Pero Pablo y Silas decidieron permanecer ahí y como resultado, el carcelero y toda su familia conocieron del Mesías y la Palabra de YHVH. Muchas veces asumimos la razón por la cual YHVH hace algunas cosas. Creemos que una puerta abierta indica que debemos salir por ella, pero YHVH puede tener otros planes, otros propósitos. Así, que, no seamos tan rápidos en asumir, no nos apresuremos. Una puerta abierta no solo es para salir, también es para entrar, y YHVH no va a cerrar una puerta que quiere que permanezca abierta. Seamos pacientes y asegurémonos que es verdaderamente el Ruaj quien nos está guiando y no nuestros deseos. Estamos viviendo en tiempos muy peligrosos, no podemos desviarnos de la perfecta voluntad de YHVH.
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