“YHVH prueba al justo” (Salmo 11:5)
La vida del creyente aquí, es el entrenamiento para la eternidad. Es aquí, mientras caminamos hacia la tierra prometida, que YHVH nos prueba, disciplina y corrige. YHVH esconde su rostro de nosotros, para que lo busquemos – “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” – Jeremías 29:13. El proceso de buscar a YHVH, crea fortaleza interna que solo puede ser ganada en Su presencia – “Acercaos a YHVH, y El se acercará a vosotros” – Santiago 4:8. Aquellos que tienen su vida sometida a YHVH, están siempre bajo Su escrutinio para refinar su carácter y llevarlos a la estatura del Mesías. Este escrutinio es señal del Su amor, porque YHVH disciplina a quien ama, y azota a aquel que recibe por hijo – Hebreos 12:5-11. Las pruebas son como regalos mal envueltos que no queremos abrir, pero cuando los abrimos, aceptando la prueba como proveniente de YHVH, descubrimos que contienen joyas invaluables, imposible de obtener por otro medio. Las pruebas son; carrozas de YHVH portadores de bendiciones. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” – Santiago 1:2.
“Gloria y hermosura es su obra, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 111:3)
La palabra para siempre en hebreo es: ‘Ad’. El hebreo no tiene una palabra general para tiempo. Tampoco tiene palabras temporales para: pasado, presente, futuro o eternidad. En la mayoría de los casos, ‘Ad’ se refiere al impredecible futuro. La clave para entender la palabra ‘Ad’, es entendiendo que la idea de “para siempre” en hebreo, siempre va asociada con algo concreto y personal. No es alto extraño llamado tiempo que pasa y pasa, sino que es algo que puedo señalar y que va mas allá de mi imaginación. El salmo nos dice que la justicia de YHVH dura más allá de lo que nos podamos imaginar. Es real y permanente. No es una idea mística o imposible de identificar, no son reglas abstractas. Es la esencia de YHVH, especialmente su accionar hacia el hombre. La podemos ver en la tierra, el agua, en el desierto, en la gloria del templo, en el tabernáculo, en la gloria y caída de reinos. Es YHVH actuando en el mundo. El salmista nos dice que podemos contar con que YHVH siempre estará ahí para nosotros, día a día por siempre. Esta mañana YHVH estuvo ahí, en la tarde estuvo ahí, esta noche está aquí, mañana estará aquí, y pasado mañana y el día después y por siempre veremos su mano en nuestra vida. Ese es nuestro futuro, siempre en El.
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre del Mesías Yahushua… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe” (Hebreos 10:19-22)
Hoy estamos celebrando Yom Kippur. En los días del Templo, cada año en este día, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por el pueblo. El se quitaba toda su vestidura sacerdotal y entraba a la presencia de Elohim con vestiduras de lino blancas. Todos los que hemos aceptado la obra expiatoria de Yahushua en nuestra vida, somos sacerdotes y estamos llamados a entrar a la presencia de YHVH, pero para hacerlo debemos despojarnos de nuestra vestidura del viejo hombre, deshacernos de todo orgullo, ego, vestigios del sistema, preocupaciones y ansiedades y entrar a la presencia de nuestro amado Padre humildemente como niños. La sangre de nuestro Cordero, nos cubre para que podamos entrar al Lugar Santísimo. Y allí, nos encontraremos con Elohim, cara a cara en adoración y alabanza. Entremos y renovemos nuestra mente y corazón y gocémonos en Su Salvación. ¡Feliz Yom Kippur!
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