"Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra" (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7) lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
Shalom
"Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza" (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuales aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
Shalom
"Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con que se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuer. El que tiene oídos para oír, oiga" (Lucas 14:34-35)
La sal es la única roca/piedra comestible, esencial para la vida, mantiene el equilibrio acido / base del cuerpo, regula el ritmo del músculo cardíaco, controla el agua en el cuerpo, permite la absorción de nutrientes. En la antigüedad se le llamaba el “oro blanco” y se usaba para preservar los alimentos, desinfectar heridas, purificar objetos, y pagar sueldos (salario = sal por el oficio diario). Entre las cualidades está su durabilidad, no se puede destruir. Es de gran valor, el cual es intrínseco = es su sabor. En la Escritura de Lucas 14, Yahushua dice que si la sal pierde si sabor, no sirve para nada, ni para el muladar. Recuerde que el valor de la sal es su sabor, es decir, sin el sabor la sal no es sal, no importa cuánto quiera llamarse sal, no lo es. Ahora para perder algo, hay que poseerlo primero, así que Yahushua le está hablando a gente que conoce la sal y su valor (La Torah y sus instrucciones de vida que hay en ella). Por consiguiente, perder el sabor es apartarse de Elohim y Su Torah (instrucciones), es perder la identidad como pueblo de Elohim y cuando tal cosa pasa, no servimos ni para el muladar, somos pisoteados fácilmente por vientos de doctrinas, dogmas de hombres y cuando menos pensamos, no hay ninguna identidad en nosotros. Es como un vaso de coca-cola con agua, no es coca-cola, ni es agua, no podemos identificar ese líquido con ninguna de las dos. Estamos llamados a ser saleros y llenar con el sabor de la sal (Torah), el mundo. La sal purifica, separa y conserva, pidámosle al Eterno Elohim que nos guarde para que no perdamos el sabor, la esencia de ser sal útil para Su reino.
Shalom
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