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Gota Diaria - Octubre 26/2019

“Y bendijo YHVH el día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:3)

 

Cuando se escucha la palabra “Shabbat” = Reposo, muchos lo asocian con los judíos, como si el concepto del “Shabbat” se iniciara con ellos.  Otros lo asocian con los reformadores protestantes como si la idea del “Shabbat” hubiera comenzado en el siglo XVI.   Pero el origen del “Shabbat” esta en YHVH Quien fue el primero en guardarlo.  Génesis 2:3 dice el séptimo día YHVH reposó de todo el trabajo de creación que había hecho.  Los primeros seis días de la creación estuvieron llenos de una oleada de actividad, nacieron planetas, estrellas y la tierra comenzó a rebosar de vida.  Pero el séptimo día, YHVH reposó.  Fue YHVH quien comenzó el ritmo de seis días de trabajo seguido de uno de descanso.  Fue El quien estableció el patrón y nos ordenó hacerlo nosotros como El lo hizo.  Lo establecido por nuestro bien, y para Su deleite de tenernos exclusivamente para El todo un día adorándole, honrándole, dandole gracias por todo lo que nos ha permitido hacer y obtener durante la semana.   ¡Shabbat Shalom!

Gota Diaria - Octubre 25/2019

“Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos” (Marcos 10:44)

 

Un suboficial dirigía las reparaciones de un edificio militar durante la revolución americana.  Estaba dando ordenes a los soldados bajo su mando, tratando de hacer que levantaran una enorme viga de madera.   Mientras los hombres luchaban por levantar la viga y ponerla en su lugar, un hombre que pasaba se detuvo y le preguntó porque no estaba ayudando a los hombres.  Con toda la pompa de un rey, el soldado respondió:  ¡Señor, yo soy el cabo!   Ah lo es?  respondió el transeúnte, no lo sabía.  Luego quitándose el sombrero, se inclino y le pidió disculpas.  Luego se acercó y se puso a ayudar a los soldados a levantar la viga.  Una vez que terminaron el trabajo, se acerco de nuevo al cabo y le dijo:  Señor cabo, cuando tenga otro trabajo de estos y no tenga suficientes hombres, envíe a buscar a su Comandante en Jefe, y vendré a ayudarle de nuevo.   Todos queremos ser honrados, respetados y apreciados.  Nos gusta que nos llamen por el título, doctor, ingeniero, etc., y a veces tratamos de exigirlo.  Pero el honor, el respeto, el reconocimiento no pueden ser exigidos ni solicitados, el verdadero honor, respeto y aprecio solo vienen cuando nos convertimos en siervos.  Pídanosle al Padre que nos enseñe a ser siervos, a servir y no exigir ser servidos, a honrar así no nos honren, a respetar aunque no seamos respetados, al fin y al cabo nuestro Maestro nos dio el ejemplo perfecto y es a El a quien debemos imitar - “Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir…” — Marcos 10:45.

Gota Diaria - Octubre 24/2019

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efesios 4:2)

 

Las palabras de moda hoy en día son: tolerancia, inclusion, género, etc. Enfoquemonos en la tolerancia. Según el diccionario Merriam Webster — Tolerancia es: 1. Capacidad para soportar el dolor o las dificultades. 2. Simpatía o indulgencia por creencias o prácticas diferentes a las propias.  3. El acto de permitir algo. ¿Es la tolerancia un principio bíblico? De ser así, ¿cómo debemos aplicarla en nuestras vidas? ¿Qué tan tolerantes debemos ser como creyentes? ¿Qué se puede tolerar y qué no? Estas son todas las preguntas que enfrentamos cuando consideramos este tema. He llegado a creer que la versión moderna de la tolerancia es un engaño, que no solo evita que las personas escuchen la verdad, sino que también los alienta a continuar en la vida de pecado. La esencia de la tolerancia desde la perspectiva bíblica, es paciencia, resistir, perseverar. Sin embargo, tolerar según la definición moderna, es también permitir y consentir prácticas diferentes, incluso en conflicto con nuestras propias creencias. Lo que me llamó la atención sobre la definición secular de tolerancia es que se describe como la falta de respuesta a la continua exposición a actos indebidos (el acto de permitir algo). Es como cuando estamos continuamente expuestos al mal y no hacemos nada al respecto, desarrollamos una tolerancia y empezamos a comprometernos. La Torah nos dice que no debemos tolerar el mal, sino odiarlo. “Los que amáis a YHVH, aborreced el mal…” — Salmo 97:10.

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