“La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:24)
Muchos tienen la tendencia a categorizar el pecado y el rango va desde los más pequeños o veniales hasta los más grandes y dañinos llamados por muchos mortales. Pero en realidad, nadie peca aislado ni las consecuencias son particulares. Toda desobediencia a Dios afecta no solo al pecador sino a muchos otros en el presente y futuro. Si fuéramos a separar el pecado de Adán y Eva de su contexto, muy pocos los culparían de una gran transgresión, la mayoría pensarían que lo que hicieron no fue tan grave, simplemente comieron una fruta de un árbol con el aviso de “no comer”, sin embargo ese tan insignificante detalle, ha afectado la humanidad desde entonces. Hoy en día la gente piensa que ignorar unos cuantos mandamientos, aun siendo bíblicos no es mayor cosa. Pero YHVH ve nuestros pecados desde otra perspectiva. Cada uno es seguido de consecuencias negativas, por ejemplo: en el caso de Adán y Eva y de cualquier creyente hoy en día, lo primero que afecta es nuestra relación con YHVH. Después todo a nuestro alrededor cambia, pues ya no solo tenemos que lidiar con la vida sin dirección divina, sino con todos aquellos afectados por nuestra acción. Piense ¿cuántas personas afecta un padre adultero, un empleado deshonesto, un político corrupto? Recordemos, nuestras acciones determinan lo que somos.
“El testimonio de YHVH es fiel, que hace sabio al sencillo” (Salmo 19:7)
El diccionario define la palabra “Testimonio” como la declaración bajo juramento hecha por una persona. Bíblicamente, la palabra “Testimonio” son la Tablas de Moisés o Diez Mandamientos. El Arca contenía estas tablas o Testimonio. En hebreo la palabra “Testimonio” es Eduyot, que específicamente se refiere a la Palabra de YHVH hablado por Moisés. La palabra hebrea “Ed” o testigo, aparece por primera vez en Génesis 31:44 – “Ve, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio (ED) entre nosotros dos”. La Palabra de YHVH escrita con Su dedo en las tablas de piedra, que fueron puestas en el Arca del Tabernáculo, y el Mesías son lo mismo. La Palabra de YHVH es también el “Brazo de YHVH” revelado en Isaías 53:1 – “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de YHVH?” – En otras palabras, todo lo que YHVH hace en tiempo y espacio, es hecho a través de la Palabra de YHVH (Mesías). El Testimonio de YHVH es la revelación de la Palabra de YHVH, la cual nos capacita para vencer la oscuridad, para vivir una vida kaddosh. El Mesías Yahushua vino para manifestar el Testimonio de YHVH y renovar el Pacto con nosotros escribiendo la Torah en nuestro corazón. Cuando recibimos el Ruaj HaKoddesh y le permitimos escribir la Torah en nuestro corazón, entonces el Testimonio de YHVH habita en nosotros. Es así como podemos ser vencedores, sabiendo desde dentro, por el Ruaj, lo que se requiere de nosotros.
“El que no ama no ha conocido a YHVH, porque YHVH es amor” (1 Juan 4:8)
El amor es confiar, ayudar, compartir, alentar, comprender, proteger, sentir, acariciar, dar, orar. El amor es comunicación. El amor es emoción. El amor es apasionado, vivo, vibrante y cálido. El amor es la mayor necesidad del hombre, y por consiguiente es el mayor servicio que se le puede prestar al hombre. El amor es espiritual pero se manifiesta en lo físico. El amor se ve cuando se pone en acción. El amor es consideración, sacrificio, negación. ¡El amor nunca deja de ser! No sabe de horas, no tiene días especiales. El amor siempre halla una salida. El amor lo da todo. El amor es vida, poco común hoy que lo confunden con sensaciones. El amor no ama si me amas, ama porque no puede evitarlo, es amor. El amor no tiene precio. ¡El amor es YHVH y YHVH es amor! El amor es el poder de Elohim y Su máxima manifestación es… ¡Yahushua!
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