“Antes del quebrantamiento es la soberbia” (Proverbios 16:18)
Todos queremos crecer y madurar espiritualmente, y creemos que el proceso es sencillo, que solo estudiando la Torah, orando, asistiendo a cuanta reunión se hace en la congregación o participando de toda actividad podemos llegar a madurar, pero la forma como Elohim madura a sus hijos es totalmente diferente, es a través del quebrantamiento. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Este versículo explica más claramente el proceso. Pero como nadie muere voluntariamente a todo aquello que le impide crecer, como nos gusta aferrarnos a todo aquello que nos da placer, relaciones no sanas, pereza, el camino de menor resistencia, etc., Elohim lo hace. El coge aquellas áreas en las cuales no somos sumisos, arreglar las circunstancias, selecciona las herramientas para quebrantar nuestra autosuficiencia y controla el tiempo y la presión de esas circunstancias hasta producir el fruto deseado en nosotros y llevarnos a Él. Si nos resistimos al quebrantamiento, Él nos deja solos. El quebrantamiento duele, pero duele más no ser quebrantado. No nos distraigamos con placeres temporales, dejemos que El Padre nos quebrante y nos lleve a donde Él quiera.
“En la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. (Salmo 57:1)
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que Elohim solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante El, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, Él nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de Elohim. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de Él y de la verdadera bendición de conocerlo como Él es. Así que el único remedio para la auto-idolatría es el quebrantamiento. Cuando YHVH dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuanto tiempo lo vamos a tener, está ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos. ¡Sabbat Shalom
“En YHVH he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en YHVH” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en YHVH es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar más nuestras propias soluciones y entregarle todo a Él, y pedirle que nos de el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante
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