“Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? (Juan 18:37)
El hombre ha estado haciéndose esta pregunta por miles de años. En un mundo tan confuso con opiniones tan diferentes, ¿le gustaría saber, ¿qué es la verdad? “Tu justicia es justicia eterna, y tu Torah la verdad” – Salmo 119:142. Y ¿qué es la Torah? Todo el Salmo 119 hace referencia a la Torah y a lo largo de todo el salmo vemos como el hebreo usa diferentes sinónimos para referirse a ella. Torah = Instrucción – Eidut = precepto – Chuqah = Estatuto – Mizvah = Mandamiento – Dereq = Camino – Davar = Palabra y muchos otros. La Palabra dice en 1Juan 2:4 – “El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” ¿Cuál verdad? La Torah. Ahora, usted dirá: y ¿Cómo puede estar la Torah en mí? Todo aquel que proclama haber nacido de nuevo y estar como dicen muchos “bajo el nuevo pacto” debe tener la Torah escrita en su corazón. “Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” – Jeremías 31:33. Yahushua dijo: “Yo soy el Dereq (camino), y la Torah (verdad) y la vida” – Juan 14:6. Yahushua es la verdad porque él es la Torah viviente (la Palabra hecha carne). Él es el camino por el cual debemos caminar. Su camino (Torah) debe ser nuestra vida. Él fue el ejemplo perfecto de amor y obediencia y observó la Torah, no podía contradecir su propia naturaleza. Yahushua oró al Padre con relación a sus discípulos así: “Santifícalos en tu verdad (Torah), tu palabra (Torah) es verdad” – Juan 17:17
“Teme a Elohim y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Elohim traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13-14)
¿Es creer = pensar, o creer = hacer, o hacer = legalismo? Tres puntos muy importantes y que son la razón de mucha confusión y división. Para muchos creer es = pensar, es decir; si estás de acuerdo con una doctrina, eso es creer y esa es tu fe. La palabra “fe” en nuestro idioma es un sustantivo, pero al analizar las Escrituras vemos que no es como sustantivo que debemos tratarla, sino como verbo Génesis 1:3 dice: “Y dijo Elohim: sea la luz; y la luz fue”. No dice que Elohim pensó en la luz, sino que hablo. La Escritura empieza con un verbo, con acción. Otros piensan que hacer = legalismo, porque por “gracias sois salvos, no por obras”, por consiguiente, no tenemos que hacer nada sino creer, es decir pensar. O sea que el verdadero problema aquí radica en el “creer = hacer” y todo es porque queremos entender las Escrituras con nuestra mente occidentalizada y moldeada por tradiciones y filosofía griega, y las Escrituras no vienen de esa perspectiva, sino de la perspectiva de Elohim para nosotros y todo es acerca de verbos. Las Escrituras fueron escritas principalmente en hebreo. El hebreo no es un idioma de conceptos, pensamientos o ideas, es un idioma de acción. Casi todas las palabras del idioma hebreo tienen como raíz un verbo, aún los nombres. Ahora la gracia no es opuesta a los mandamientos de Elohim, la gracia es la que motiva y le da vida a esos mandamientos, porque la gracia es la Torah escrita en un corazón de carne y no de piedra y observarla es el todo del hombre. Recuerde que simplemente estar de acuerdo con lo que lee en las Escrituras, no significa nada, porque nuestra fe no es cuestión de creer, sino de hacer.
“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo… Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas… Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron” (Mateo 25:1-2 y 5)
En forma de parábola, Yahushua está prediciendo que justo antes de su regreso, un gran porcentaje del pueblo de Elohim, estará espiritualmente dormido. Parece indicar que habrá un desconocimiento de la gravedad del tiempo, que el pueblo no tiene una visión clara de los propósitos de Elohim y del destino del hombre. Las vírgenes no estaban conscientes del inminente regreso del Esposo. El pueblo está experimentando una avalancha de doctrinas, que sumada a la ya corrupta doctrina que heredo de Grecia desde los comienzos, ha generado complacencia y seria apatía hacia la verdad. A muchos no les importa cuál es el derecho o revés de las cosas, están simplemente cómodos donde se encuentran sin estudiar ni buscar más allá de lo que los líderes (también complacientes) les suministran. Pero para aquel que ama la verdad, para el que tiene hambre y quiere escuchar directamente del Padre, Él ha prometido que derramará su Torah como la lluvia – “Goteará como la lluvia mi enseñanza, destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba, porque el nombre de YHVH proclamaré” – Deuteronomio 32:12-3. Hay un hermoso modismo Hebreo que dice: “Estudiar es la más sublime forma de adorar”. Busca la Torah con todo tu corazón, el Padre quiere revelarte Su amor, Su plan, Su camino. No te conformes con lo que te den, la comida rápida de microondas hace mucho daño al espíritu, necesitas palabra fresca directa del cielo, y solo el Ruaj te la puede dar.
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