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Gota Diaria Julio 20/2020

“Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con que se sazonará?  Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuer. El que tiene oídos para oír, oiga” (Lucas 14:34-35)

La sal es la única roca/piedra comestible, esencial para la vida, mantiene el equilibrio acido / base del cuerpo, regula el ritmo del músculo cardíaco, controla el agua en el cuerpo, permite la absorción de nutrientes.  En la antigüedad se le llamaba el “oro blanco” y se usaba para preservar los alimentos, desinfectar heridas, purificar objetos, y pagar sueldos (salario = sal por el oficio diario).  Entre las cualidades está su durabilidad, no se puede destruir.  Es de gran valor, el cual es intrínseco = es su sabor.  En la Escritura de Lucas 14, Yahushua dice que, si la sal pierde si sabor, no sirve para nada, ni para el muladar.  Recuerde que el valor de la sal es su sabor, es decir, sin el sabor la sal no es sal, no importa cuánto quiera llamarse sal, no lo es.  Ahora para perder algo, hay que poseerlo primero, así que Yahushua le está hablando a gente que conoce la sal y su valor (La Torah y sus instrucciones de vida que hay en ella).  Por consiguiente, perder el sabor es apartarse de Elohim y Su Torah (instrucciones), es perder la identidad como pueblo de Elohim y cuando tal cosa pasa, no servimos ni para el muladar, somos pisoteados fácilmente por vientos de doctrinas, dogmas de hombres y cuando menos pensamos, no hay ninguna identidad en nosotros.  Es como un vaso de Coca-Cola con agua, no es Coca-Cola, ni es agua, no podemos identificar ese líquido con ninguna de las dos.   Estamos llamados a ser saleros y llenar con el sabor de la sal (Torah), el mundo.  La sal purifica, separa y conserva, pidámosle al Eterno Elohim que nos guarde para que no perdamos el sabor, la esencia de ser sal útil para Su reino. 

Gota Diaria Julio 19/2020

“YHVH, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8)

Es maravilloso entrar a una tienda artesanal y ver la cantidad de vasijas que puede hacerse con el barro.  Todas diferentes, para usos diferentes y únicas en su individualidad.  Si esto es simplemente la creatividad del hombre, imaginémonos por un momento el taller de nuestro Creador.  Cada uno de nosotros es único, irrepetible, creado con un propósito definido y aperado con las cualidades y capacidades necesarias para cumplir dicho propósito.  Así que, no tratemos de imitar ni ser alguien diferente.  El mundo idolatra ciertos tipos, trata de estereotipar lo que es la mujer o el hombre perfecto físicamente y sin darnos cuenta todos corremos tras esos patrones tratando de ser alguien diferente a lo que Elohim ha planeado, y dándole mayor énfasis e importancia a la apariencia que a la esencia de la persona.  Podemos verlo en la juventud de hoy en día sufriendo de depresión y sin ganas de vivir por no llenar los parámetros establecidos por la sociedad y el sistema al que no le importa quién eres, ni si cumples o no tu propósito en la vida, sino vender una imagen deteriorada de lo que fue el propósito de Elohim.  Es fácil olvidar para que fuimos creados cuando seguimos la corriente del mundo.  Regocijémonos en quienes somos y démosle gracias a Elohim por su plan y propósito.  Esperemos en Elohim. 

Gota Diaria Julio 18/2020

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” (Oseas 2:14)

El desierto no ofrece nada.  Ir al desierto es dejarlo todo por nada, o dejarlo todo por YHVH.  YHVH tenía que sacar al pueblo de Egipto, del ambiente pagano egipcio y llevarlo al desierto para moldearlo.  Las pérdidas, fracasos, traiciones, engaños, etc., todo lo que al final ofrece el sistema, abre nuestro corazón al llamado al desierto, a dejarlo todo y en esa sequía y silencio, buscar a Elohim, escuchar Su voz.  El pueblo sufrió en el desierto mientras YHVH los formaba y hacía de ellos Su pueblo — un pueblo con un estándar moral superior al de sus vecinos.  En el Sinaí, entre truenos y relámpagos, YHVH les da la Torah — un plan detallado para encontrarse con YHVH todos los días, en toda circunstancia.  Pero aun en el vacío, aridez y soledad del desierto, donde no hay nada y no queda nada más que confiar en YHVH, Israel se rebeló, varias veces dio coses contra el aguijón, igual que nosotros hoy.  Pero YHVH los dejo 40 años en el desierto, puliéndolos y los llevó a la tierra prometida cuando los había quebrantado lo suficiente para que entendieran que lo que iban a recibir era una inmerecida bendición y no producto de su labor.  Cuarenta años para hacer de ellos polvo del desierto y luego levantarlos como el Ave Fénix de las cenizas — una nueva generación que glorificara el nombre de YHVH. 

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