Ahora bien, en una casa grande no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro, y unos para honra y otros para deshonra. 2 Timoteo 2:20
Quisiera contarles una historia, había una vez un reino de gran majestad y esplendor, el rey tenía grandes riquezas, esplendidos palacios, posesiones incontables, miles de ciervos y ejércitos, con gran sabiduría, poder y autoridad reinaba sobre su reino, él amaba y era amado por todos sus súbditos, sin embargo, algo entristecía el corazón del rey, cada vez que intentaba beber de sus copas reales, esplendidas de oro y adornadas con piedras preciosas, encontraba en ellas restos de algún contenido nauseabundo, su olor era tan desagradable que el Rey pedía que fueran limpiadas, purificadas y almacenadas para su posterior uso, sin embargo cada vez que el Rey intentaba utilizarlas, las copas estaban sucias de nuevo, el tiempo paso y las copas terminaron impregnándose de aquel desagradable olor y a pesar de intentar ser lavas ya el olor se había convertido en parte de ella. En su sabiduría el rey fundió sus copas eliminando así el olor y haciendo copas nuevas para su honra.
Ahora nosotros, si queremos ser vasos de honra en la casa de nuestro Padre, como lo dice Pablo en el pasaje de Timoteo 2:20 debemos mantenernos limpios, sin ningún contenido extraño en nosotros, sin nada que nos inhabilite para ese uso especial. En nosotros es derramado el precioso liquido del poder, voluntad e instrucción del Padre. Este precioso liquido no puede ser mezclado con otros líquidos como la religiosidad, costumbres paganas, autocomplacencia, indiferencia o mi propia voluntad. Si queremos ver cada vez mas de Su Presencia en nosotros, mantengámonos vacíos de nosotros mismos, limpios de toda inmundicia, separados y preparados para el momento indicado. Que buen momento es el Shabbat para hacer esto. “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de YHWH; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras entonces te deleitarás en YHWH” Isaías 58:13
DIA 35 HACIA SHAVUOT
“¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos” (Isaías 66:8)
Contra todo pronóstico, cuando todos los enemigos de Israel creían que lo habían destruido por completo, surge la Mano de Elohim de nuevo para rescatar a Su pueblo y en un día, Israel vuelve a ser nación – Mayo 15, 1948. Sin embargo, no es un día de regocijo para el pueblo árabe. Ellos llaman a este día el “Día Nakba” o día de la catástrofe del renacimiento de Israel. Pero fue una profecía cumplida. Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer las instrucciones de YHVH – 2 Reyes 17. La Escritura también dice cuanto tiempo iban a estar fuera de su tierra. “Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados” – Levítico 26:18, 21, 24, 28. Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 A.C. Invadió y destruyó el templo en el año 586 A.C. Quedó un remanente con Jeremías que en el año 572 escaparon a Egipto. El principio de un día por año lo encontramos en Números 14:34 – “…un año por cada día; y conoceréis mi castigo”. 1 año = 360 días x 7 = 2.520 – 572 (año en que salieron de su tierra) = 1.948. El 14 de Mayo de 1948 nació Israel, fue oficializado el día 15. “Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán” – Jeremías 23:3. “Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho YHVH Elohim tuyo” – Amos 9:15
DIA 34 HACIA SHAVUOT
“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña de Horeb; y golpearás la peña, y saldrá de ella aguas, y beberá el pueblo” (Éxodo 17:6)
Ahora el pueblo se queda sin agua y ¿qué hace? Lo que sabe hacer muy bien – quejarse. Moisés les hace dos preguntas: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a YHVH? En otras palabras, el pueblo culpaba a Moisés y a YHVH de todo lo malo. ¿Le suena esto familiar? Por supuesto, hoy en día YHVH es culpable de las inundaciones, terremotos, calentamiento global, de todos los desastres. Desde la creación el hombre siempre ha buscado un chivo expiatorio a quién culpar de todo. ¿Qué le dijo Adán a Elohim en el huerto? “La mujer que me disté por compañera, me dio del árbol, y yo comí” – Génesis 3:12. Es decir: si no me hubieras dado una compañera, no había tenido problema, fue tu culpa. Igualmente, el pueblo – “¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed? ¿Queremos que YHVH intervenga en nuestra vida? Pues debemos aceptar que lo haga a Su manera, no a la nuestra. YHVH sabía lo que el pueblo necesitaba, como sabe lo que necesitamos cada uno de nosotros en este momento. El pueblo necesitaba agua de la Roca. “Todos bebieron la misma bebida espiritual; porque todos bebían de la Roca espiritual que los seguía, y la roca era el Mesías” – 1Corintios 10:4
DIA 33 HACIA SHAVUOT
Hay 42 invitados y ningún miembro en línea