“Echo, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto del Edén querubines, y una espada encendida… para guardar el CAMINO del árbol de la vida” (Génesis 3:24)
A partir del pecado de Adán, el CAMINO al árbol (Yahushua) estuvo oculto, cerrado. Adán y Eva decidieron comer de otro árbol. Desde el Edén YHVH advirtió que habría guerra, el pecado de Adán había desatado una batalla campal. YHVH quería evitarle al hombre la guerra mental en la lucha por conocer que era bueno y que era malo, quería que el hombre confiara en El y usara su tiempo solo en adorarlo y en tener una comunión con El sin los obstáculos mentales. Pero Adán decidió que quería conocer más, aparte de lo que YHVH le revelara, quería alimentarse de otra fuente. Desde el Edén, el hombre vive en una lucha constante por saber que hacer, como actuar. Desde el Edén, el hombre empezó a buscar conocimiento fuera de la Torah (Instrucción de YHVH). Desde entonces, miles de puertas que conducen a caminos diferentes se han abierto, hasta el punto de que Yahushua dijo en Matero 7:13 — … ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por ella… estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan”.
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