“La prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:3)
Los problemas y retos que enfrentas hoy en día pronto serán parte del pasado y la fortaleza dada por YHVH para vivirlos te darán victorias que te acercarán más a Él y harán que tu vida valga la pena vivirla. No te detengas, sigue adelante. La adversidad te hará más fuerte y maduro. Los contratiempos y aparentes derrotas te darán más determinación. Los obstáculos que tengas que enfrentar, te harán más diestro en buscar la ayuda de YHVH. No te rindas, renunciar solo hará que el mundo se te vuelva intolerable y no te permitirá ver las oportunidades que YHVH abre delante de ti, pero si soportas la prueba y sigues sin importar lo que pase, solo con tu mirada puesta en Yahushua, podrás ver el problema insignificante, la solución a la mano y la victoria segura.
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2 Timoteo 4:7)
Muchos hoy en día confunden determinación con terquedad. Pero para tener determinación hay que tener disciplina y convicción. Desecha esas cosas y te quedas sin herramientas para vivir una vida productiva. Muéstrame una compañía eficiente, progresiva, dinámica y organizada y estoy segura de que detrás existe un líder con determinación, disciplina y convicción. Lo mismo aplica a la vida espiritual. ¿Te falta determinación en establecer parámetros en tu vida basados en las Escrituras? ¿Eres negligente con sus responsabilidades como padre, hijo, empleado, o aun con tu estudio de las Escrituras y tiempo para el Señor? ¿Te rindes fácilmente y no terminas lo que empiezas o simplemente la pereza te gana? La victoria no se obtiene renunciando, tirando todo por la borda, sino con determinación, viviendo una vida coherente con la fe y dando testimonio de que con YHVH todo se puede. Shabbat Shalom
“Mírame y ten misericordia de mí” (Salmo 25:16)
Nadie conoce la misericordia hasta que no la ha necesitado. La misericordia no es compasión, ya que la compasión no se involucra solo se duele; no es lástima, ya que la lástima juzga y puede ser indiferente. La misericordia solo puede ser movida por un inmenso amor, y solo la conoce quien la ha necesitado. Es imposible agacharnos a recoger a alguien, sino conocemos el piso. Es imposible tender la mano cuando nuestra propia justicia nos ha dejado mancos. Es imposible dar un abrazo, cuando nuestra religiosidad nos mutiló los brazos. Pidámosle a YHVH que nos enseñe que significa “misericordia quiero, no sacrificios”, que nos ayude a mirar con Sus ojos y así poder ayudar a restaurar a alguien y decirle; YHVH te ama y yo te amo.
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