“Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo” (Números 14:34)
Este es el castigo que Israel recibió después de que los doce espías regresaron de reconocer la tierra prometida. Diez dieron un mal reporte y solo dos, Caleb y Josué, creyeron que YHVH era suficiente para llevarlos a través de una tierra de gigantes. Fueron enviados al desierto por 40 años. Muchos se preguntan; ¿por qué los justos y fieles como Caleb y Josué recibieron el castigo junto con los rebeldes e inicuos? He aquí, un importante principio espiritual. YHVH trata con su pueblo corporativamente, ya sea familia, congregación o nación. (Hablo de castigo, no de salvación — Ezequiel 18:4 — “… el alma que pecare, esa morirá”.) En el juicio corporativo, los justos sufren por asociación no por culpabilidad, como el caso de Caleb y Josué. Por eso YHVH nos insta a separarnos — “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” — Apocalipsis 18:4. Es nuestra responsabilidad saber con quién nos asociamos, en donde nos congregamos, que la Torah de YHVH sea la base fundamental de su fe, y que vivan una vida separada -Kaddosh - para YHVH, no sea que terminemos siendo participes de las iniquidades y castigos de otros, sufriendo por asociación.
“Bienaventurada la nación cuyo Elohim es YHVH, el pueblo que El escogió como heredad para sí” (Salmo 33:12)
Desde el principio YHVH dividió el mundo en: Sus caminos y los demás caminos — El bien y el mal — Lo limpio y lo impuro — Lo santo y lo profano. Escoge a Abraham y anuncia que en él serán benditas todas las naciones, pero hace diferencia entre Isaac e Ismael. Y a partir de Isaac, divide el mundo entre: Israel y las demás naciones — Sus caminos y los caminos de las naciones. Mas del 90% de las Escrituras fueron escritas en hebreo/Arameo — El Mesías vino a través de los hebreos — El Mesías solo observó las Fiestas Hebreas — Todos los discípulos fueron hebreos — Pablo, el apóstol a los gentiles, fue hebreo — y quiera admitirlo o no, “… la salvación viene de los judíos” — Juan 4:23. No de la religión judía, sino del pueblo judío. Y la Torah, es el CAMINO de YHVH. “Por el Camino de Tus mandamientos correré… “— Salmo 119:32.
“Y decían el uno al otro: Designémonos un capitán, y volvámonos a Egipto”
Nunca tratemos de cruzar el desierto sin el liderazgo de Moisés, ya que eso sería como rechazar la Torah. Y no importa que tan atractivo se vea Egipto (sistema), ni cuantas gratificaciones temporales ofrezca, YHVH llevará a cabo su plan para el hombre y más vale estar a Su lado que comiendo carne y cebollas como esclavos en Egipto — “… ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” — Mateo 5:18. Vamos en un viaje hacia Canaán, la Tierra Prometida, y nosotros al igual que el antiguo Israel, necesitamos una guía, un líder. Moisés lo fue para el antiguo Israel y lo es para nosotros hoy en día, la guía (Torah) sigue siendo la misma. Los parámetros siguen siendo los mismos, los mandamientos y estatutos establecidos por YHVH no ha cambiado, lo que cambio fue el corazón del hombre que, gracias a la obra Redentora de nuestro Mesías, YHVH pudo llevar a cabo la transformación de cambiar el corazón de piedra por uno de carne, con el propósito de que obedeciéramos sus mandamientos no que los evadiéramos. YAHUSHUA ES NUESTRO EJEMPLO PARA OBEDECER LA TORAH, NO LA EXCUSA PARA EVADIRLA.
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