“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Porque YHVH es bueno; para siempre es Su misericordia” (Salmo 100:4-5)
Hoy quiero decir: Gracias Padre. Gracias por el día de hoy. Gracias por hacernos libres. Gracias por mostrarnos Tu gloria a través de todos los detalles diarios de nuestra vida. Gracias por Yahushua. Gracias por darnos Tu Torah y separarnos para ti. Gracias por abrir nuestro corazón a la belleza de tus mandamientos y por grabarlos dentro de él. Gracias por el Ruaj Hakoddesh que nos sostiene y guía a través del camino. Gracias por hacer las cosas tan perfectas. Gracias por darnos un Cordero Pascual que diera Su vida por nosotros. Gracias por mostrarnos a través de Tus Fiestas que hay mucho más, que todavía falta mucho para ver de Tu gloria y de tus promesas. Gracias por nuestras familias. Gracias por los amigos y aún por aquellos que no nos aman. Gracias por estos últimos días y por todo lo que nos has permitido pasar. Gracias por mostrarnos que todo tiene un propósito, aunque inicialmente no lo entendamos. Gracias por continuar obrando en nuestras vidas, por cambiar nuestro corazón, por darnos esperanza, por fortalecernos en medio de la prueba, por manifestar tu amor y cuidado por nosotros de formas tan maravillosas. Gracias por un día más que nos permites vivir para ver Tu obra – Tu extraña y maravillosa obra. Gracias por la salud y por los milagros que haces para mantenernos en pie. GRACIAS YHVH – GRACIAS TE DAMOS.
“He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6)
Antes de iniciar cualquier tarea, recordemos que las dificultades, los retrasos y las frustraciones no se pueden predecir, lo único que podemos ver claro, es el objetivo. Si reconocemos esto, será más fácil hacer lo que necesitamos hacer, abriéndonos camino en medio de problemas y dificultades permitiéndole a YHVH moldear nuestro carácter por medio de ellos, creciendo en conocimiento, aprendiendo métodos que nos ayudarán a lidiar con la vida más adelante, viendo como guiados por YHVH, los problemas se van solucionando a lo largo del camino y madurando para luego poder ayudar a quienes YHVH quiera poner a nuestro lado en este camino por la vida. Así como la fricción pule joyas y hace que estas brillen, la tribulación moldea nuestro carácter y nos permite brillar, más no con luz propia, sino con Su luz.
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2)
La vida del creyente es como una carrera. En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina. Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en sí pero que Elohim no nos mandó a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso. 2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera. 3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua. En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar. Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible. No desmayemos.
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