“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15b)
Entre Goshen y Canaán hay un desierto y no fue fácil para el pueblo de Israel cruzarlo y salir de la esclavitud. Pero una distancia que pudieron haber cruzado en menos tiempo, les tomó 40 años deambulando, quejándose, viendo la gloria de Elohim, sin embargo, añorando su Egipto. Si crees que seguir a YHVH es un antídoto contra los problemas, siento decepcionarte. Tal vez el sistema religioso te ofrezca esa panacea. Para seguir a YHVH debes aceptar el reto de cruzar el desierto, de ser diferente, de renunciar a seguir la corriente del mundo, de aceptar la guía del Ruaj Hakodesh y vivir la vida que Elohim tiene para ti, no la que tú quieres. No puedes ser ciudadano por nacimiento de dos reinos. No puedes disfrutar del Reino de Elohim, viviendo en Egipto.
“Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Torah de Moisés, en los profetas y en los salmos” (Lucas 24:44)
Siempre me pregunto ¿qué quieren decir aquellos que proclaman ser una congregación primitiva? Cuando les pregunto si observan la Torah, la respuesta inmediata es: “la ley fue abolida”. La mayoría no saben cuándo ni quién escogió los 27 libros que hoy componen el Nuevo Testamento y más aún, que la congregación primitiva no tenía el Nuevo Testamento, solo tenían la Torah. Fue Ireneo, obispo de Lyon, quien propuso un canon que luego fue confirmado por el papa Dámaso en el concilio de Roma en 382, posteriormente fue reconfirmado en el sínodo de Hipona en 393 y definitivamente en el concilio de Trento en 1.545. Pablo enseño Torah – “Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos… les testificaba del reino de Elohim… persuadiéndoles acerca de Yahshua, tanto por la Torah de Moisés como por los profetas” – Hechos 28:23. En Lucas 24, vemos a Yahshua enseñándoles acerca de Él, de la Torah, profetas y salmos. Juan 5:46 – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él”. Juan 5:39 – “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Aunque los pasajes son bien claros, para muchos es difícil encontrar al Mesías y el mensaje de salvación en la Torah. Éxodo 14:13 – “Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros…”. En hebreo salvación es – Yesh-oo’-aw = Yahshua. Lo que Moisés le dice al pueblo, es: miren la salvación de Elohim, miren a Yahshua. La Torah es el corazón de Elohim revelado a Su pueblo a través de Yahshua. No hay ni una sola enseñanza registrada en los evangelios que no muestren a Yahshua citando la Torah. “La palabra (Torah) que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envío” – Juan 14:24.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7) lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de Dios, sino el corazón del hombre. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, Dios en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de Dios es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, Dios demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con Dios, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de Dios son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
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