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Gota Diaria 01-12-2025

“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)

 

Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre.  Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo.  Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos.  Una construcción de piedra sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie.  Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3.  El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio.  Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1.  Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose se su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías.  Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre. 

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