“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice nuestro Elohim” (Isaías 40:1)
No hay ni un solo momento de tribulación en la vida de un creyente que pone toda su confianza en YHVH, en que no sea consolado y fortalecido por el Padre Celestial. Las Escrituras nos dice en 2Crónicas 16:9, “los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él”. El todo lo sabe, todo lo ve, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus hijos. A través del Ruaj (Espíritu Santo) nos trae palabras de consuelo y paz, llena nuestro corazón de confianza y quita todo temor. Otras veces nos consuela a través de personas que nos dan una palabra de aliento suficiente para llenarnos de valor y confianza, o un abrazo que lo llena todo y nos hace sentir seguros de que El está en control. No importa como lo haga, lo importante es saber que el Príncipe de Paz obra a nuestro favor y está ahí en el momento que lo necesitamos. Obvio que no siempre es fácil, y El dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero también prometió nunca abandonarnos ni desampararnos. Hagamos como dice 1Pedro 5:7, “echemos toda nuestra ansiedad sobre el porqué el tiene cuidado de nosotros”.
“Hizo él lo recto ante los ojos de YHVH, aunque no de perfecto corazón” (2Crónicas 25:2)
Siempre que leamos en las Escrituras sobre alguien que retó el camino de YHVH, siguiendo su propio camino, vemos que los resultados fueron desastrosos. El orgullo y la soberbia no son sustitutos de la humildad y la obediencia. La mezcla entre hacer la voluntad de Elohim en algunas cosas y la nuestra en otras, es la receta perfecta para el desastre. Hacer las cosas con un corazón no perfecto es renuenciar a estar bajo autoridad, a aceptar el Señorío del Mesías en nuestra vida y por consiguiente en nuestra toma de decisiones. Cuando hacemos las cosas con desgano, más rápido de lo que creemos, nuestro corazón se contamina y la obstinación será su primer síntoma, luego entrará en rebeldía y sin darnos cuenta estaremos trazando el camino a la destrucción y a la decadencia espiritual. No pensemos que una vida desastrosa es una vida carente de lo necesario o llena de problemas; no necesariamente, puedes tener abundancia y carecer de problemas, pero si tu relación y compromiso con YHVH es nulo, si tu diario vivir se centra en la búsqueda de satisfacciones personales, si el reconocer a Yahushua como Señor de tu vida no incluye sumisión a su autoridad y Señorío, tienes una vida desastrosa. ¡Shabbat Shalom ¡
“De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira” (Salmo 119:104)
¿Cuántas veces hemos escogido un camino para luego arrepentirnos grandemente? Muchas veces, pues en la vida, diariamente nos enfrentamos con la toma de decisiones, algunas pequeñas, como: que comer, a donde ir, etc., pero otras de impacto eterno. A veces, tomar decisiones es agobiante, y en esos momentos es cuando más apreciamos un buen consejo, una palabra de aliento, algo que nos ayude y nos guíe. YHVH ha prometido hacerlo: “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmo 32:8). Pero, ¿cómo nos guía YHVH? “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). “Tu luz y tu verdad estas me guiarán” (Salmo 43:3). Tenemos un manual de instrucciones maravilloso, la Torah; en ella encontramos la guía para nuestra vida y sus intrincados momentos. No es un libro de: “que hacer en caso de”, sino el libro con las instrucciones de YHVH para, como vivir rectamente delante de Elohim y de los hombres. Es la Palabra de YHVH, Su voluntad, es la Constitución del Reino de Elohim.
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