“Y ésta es mi oración: que su amor pueda desbordarse más y más en pleno conocimiento y profundidad de discernimiento, para que puedan determinar lo que es mejor, a fin de que sean puros y sin culpa para el Día del Mesías” (Filipenses 1:9-10) – Kaddosh
¿Cómo enfrentas los cambios? Necesitamos estar abiertos a los cambios que Elohim trae a nuestra vida, porque Sus cambios siempre son lo mejor de El para nosotros. El ritmo de la vida moderna es tan rápido en estos días, que la gente es más movible y cambia de residencia con más frecuencia que antes. Si respondemos a los cambios en la forma correcta, vamos a mantenernos motivados y la vida será más enriquecedora y retadora. Pero si respondemos a los cambios en la forma incorrecta, vamos a vivir ansiosos, abrumados e inseguros lo cual puede dañar nuestra salud. No debemos cambiar simplemente por el hecho de cambiar de acuerdo con nuestros deseos, debemos hacerlo porque Elohim nos está guiando a hacerlo, porque puede ser respuesta a nuestra oración, y debemos ser fuertes y espiritualmente maduros para poder permanecer firmes en medio de los cambios y retos que Elohim permite en nuestra vida. No debemos posponer planes de cambio de empleo, vivienda, o ciudad por temor a cómo vamos a sobrevivir, tenemos que confiar que si Él nos está moviendo, estará allí para sustentarnos y estabilizarnos en el nuevo escenario al que nos ha llevado. Confiemos en El en medio de cualquier circunstancia y descansemos en El, abrazando con entusiasmo el nuevo reto de nuestra vida.
“Oye, hija mía, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; y deseará el Rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Adonai” – (Salmo 45:10-11)
El novio está a la puerta – “Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!” – Mateo 25:6. La medianoche del mundo cada día está más cerca, y con ello el regreso de nuestro Mesías. El mensaje para la novia es: ¿Estas contando el costo mientras te preparas para el regreso del Mesías? ¿Estás dispuesta a terminar la carrera? O ¿tu mente divaga pensando en lo que has dejado y anhelando regresar? Cuando Yahushua dijo: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el Reino de Elohim” – Lucas 9:62 – se refería a aquellos que retroceden y se aferran de nuevo a sus ídolos. Y un ídolo es todo aquello que es objeto de tu devoción, cualquier cosa o persona que sea dueña de tu tiempo, atención, dinero, amor, interés. Podemos ser excelentes esposos (as), hijos, hijas, empleados, padres; dedicar tiempo a la familia, ser honestos, honrados buenos ciudadanos, pero… ¿Cuánto tiempo pasamos con YHVH? ¿Cuánto tiempo dedicamos a lo que yo llamo: “tiempo de abandono y olvido” ?, ese tiempo en el que me abandono a Él y olvido todo lo que me distrae. No es el trabajo, la familia, el estudio, etc., nuestro enemigo; es esa holgazanería, conversaciones vanas, horas frente a la televisión, lo que nos roba el tiempo que le pertenece solo a Él. Lo que Yahushua dijo sobre Jerusalén al no reconocer quien era El, es lo que nos puede estar diciendo a nosotros hoy – “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! … No conociste el tiempo de tu visitación”.
“Oh Dios, restáuranos; has resplandecer tu rostro, y seremos salvos” (Salmo 80:3)
Los restauradores de pinturas algunas veces experimentan la emoción de descubrir que hay una segunda pintura debajo de la que intentan restaurar. La pintura original ha sido cubierta y oculta a la vista por muchos años. Nuestras vidas pueden ser algo así algunas veces. Tenemos nuestro verdadero yo, oculto, cubierto con máscaras. Es como un mueble al que, en vez de lijar para volver a pintar, le ponemos capa tras capa de pintura y al final, aunque se vea bonito, no tiene un color original. Necesitamos del amor del Padre y la obra Su Ruaj Hakoddesh (Espíritu Santo) no solo para restaurarnos, sino también para mostrarnos que tenemos capa tras capa de pintura. Máscaras que necesitan ser removidas, cosas del pasado que necesitan ser resueltas, temores creados por experiencias que preferimos ignorar en vez de tratar, inseguridades causadas por palabras ofensivas o despreciativas que no nos permiten entender el amor de YHVH. Hay actitudes que necesitan ser confrontadas para descubrir su verdadera raíz. Cosas que hacemos y no nos agradan, pero que ya la máscara está tan pegada, que es casi imposible de remover, pero si le permitimos al Padre Celestial, el pintor universal, restaurarnos, podremos finalmente mostrar nuestra verdadera imagen, creada según YHVH.
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