“El que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció” (2Pedro 2:19)
Ningún hombre o mujer es absolutamente libre. Somos esclavos de aquel o aquello a lo que nos sometamos, sea al pecado o la obediencia a Dios. Aquel que cree ser dueño de su propia vida, es esclavo del pecado, porque solo hay dos amos, YHVH o Satanás y no podemos servir a dos señores, o estamos con el uno o con el otro. Y por muy moral o ético que crea ser, si su vida no está sometida al señorío de Yahushua, está sometido a Satanás quien usa el sistema y el ego del hombre para esclavizarlo a él, haciéndole creer que es dueño de su propia vida. La receta de nuestro Padre Celestial para esta enfermiza situación es el someternos a Él. Pero usted pensará que si se somete a Elohim perderá el control de su vida. En primer lugar, déjeme decirle que de todas maneras no lo tiene, cree tener el control, pero no es así, debe haber algo en su vida que lo controla, el trabajo, una relación, la ambición, la familia, etc., y todas sus decisiones, de las que usted cree tener control, parten de esa situación. No tema darle el control de su vida a Elohim, eso no implica tener una actitud pasiva, sino vivir guiado por el Creador del Universo, nuestro Creador quien sabe que es lo mejor para nosotros, pronto aprenderá a vivir en la libertad de la más maravillosa esclavitud.
“No menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque El es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan” (Job 5:17-18)
Tenemos la tendencia a creer que la corrección es algo horrible, doloroso e intolerable, mas no es así, el proceso de corrección es un proceso de aprendizaje y crecimiento. No toda corrección es agradable, eso es cierto, pero huirle y evitarla solo nos lleva al estancamiento. Desde que nacemos entramos en un proceso de crecimiento y entender que la corrección es parte de ese proceso la convierte en nuestra amiga y no enemiga especialmente cuando le hemos entregado nuestra vida a YHVH y sabemos que es El quien nos proporciona la corrección y nos lleva a aprender lecciones necesarias para nuestra vida. Desconectarnos del pasado, dejar hábitos que considerábamos inofensivos no es fácil, pero cuando YHVH dice que tenemos que hacer correctivos en nuestra vida si queremos proseguir a la meta de Su supremo llamamiento, debemos hacerlo, negarnos o postergarlos, solo nos conducirá a asumir el dolor de ver como el horizonte se oscurece y el camino se torna pesado y difícil, entonces Elohim tiene que hacer las correcciones por nosotros y es ahí cuando duele. Afortunadamente, El hiere y sus manos curan.
“Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Salmo 66:16)
A la gente le gusta oír testimonios asombrosos, historias de cómo alguien fue rescatado del peligro, como un enamorado venció obstáculos para llegar a su amada, como aquellos que lograron tener una segunda oportunidad salieron adelante, etc., pero la mayoría de nosotros somos gente común y corriente sin nada tan dramático para contar y creemos que nuestra historia carece de significado. Nada podría estar más lejos de la realidad. Todo lo que YHVH hace en nuestra vida diaria es tan extraordinario como lo que hizo para redimir un drogadicto, una prostituta, etc. El testimonio personal es la forma de expresar lo que YHVH ha hecho y está haciendo en la vida de alguien. Es una herramienta poderosa para glorificar a YHVH mostrándole al mundo la forma tan maravillosa como EL, suple necesidades, consuela, llena de amor y de paz un corazón atribulado. Recuerden, si nosotros no hablamos, las piedras lo harán. Contar nuestra experiencia con YHVH puede ser lo que esa persona cercana a ti está necesitando oír para comprender el amor de Elohim. Si callamos ahora, respiro y liberación llegará de otra parte, pero que tal si para eso fue que EL puso a esa persona a tu lado. No tenemos idea del impacto que nuestro testimonio puede tener, ni de lo lejos que puede llegar.
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