“Habéis invalidado el mandamiento de YHVH por vuestra tradición” (Mateo 15:6)
Es responsabilidad de todo creyente confrontar las tradiciones con las Escrituras y desechar todo aquello cuyo origen no puede ser validado en la Torah. No es fácil, no es popular, no se insta a hacerlo, pero cada uno es responsable delante de YHVH. En el proceso es normal encontrar resistencia del sistema religioso establecido, pero vale la pena. Es vida, es obediencia, y es la voluntad de YHVH para Su pueblo — “Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” — Isaías 30:21. Necesitamos aprender a ser un pueblo peculiar, a operar como sacerdocio real, a vivir bajo parámetros diferentes a los del sistema tanto religioso como socioeconómico, cultural, etc., a ser radicales cuando de agradar a alguien se trata. Hemos sido separados para servir y agradar con nuestra vida a YHVH, no a la familia, los amigos, colegas, o grupos sociales. Hay tradiciones que en nada ofenden, pero aquellas que nos llevan a quebrantar la Torah, deben ser eliminadas de nuestro sistema de vida. ¡Shabbat Shalom!
“Instrúyeme, Señor, en tu camino para conducirme con fidelidad. Dame integridad de corazón para temer tu Nombre” (Salmo 86:11)
¡Que oración! Es una oración acerca del camino y de la verdad de Elohim y acerca del deseo de Elohim para tu corazón y el mío. Una oración que definitivamente Elohim responderá porque es la forma en que El quiere que vivamos. Conocer el camino y la verdad de Elohim es todo en la vida, debe ser nuestro estilo de vida. Es una transformación constante donde diariamente somos renovados y donde nuestras decisiones diarias deben ser alineadas con la voluntad de YHVH. Y un corazón integro, es un corazón no dividido, es un corazón comprometido con Elohim y Su voluntad, en total sujeción a El. El verdadero amor, la obediencia y el servicio solo pueden venir de un corazón integro. Deuteronomio 6:5 dice: “Amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. Nuestro amor por YHVH debe ser exclusivo, no puede ser compartido con otros dioses. Nuestra obediencia a Elohim debe ser voluntaria no forzada, debe ser el producto de ese amor. Y servir a YHVH con un corazón integro, es un servicio que no busca reconocimientos ni recompensas. Es un servicio que brota de una relación de amor y obediencia al Eterno Elohim, Creador del Universo.
“Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo” (Números 14:34)
Este es el castigo que Israel recibió después de que los doce espías regresaron de reconocer la tierra prometida. Diez dieron un mal reporte y solo dos, Caleb y Josué, creyeron que YHVH era suficiente para llevarlos a través de una tierra de gigantes. Fueron enviados al desierto por 40 años. Muchos se preguntan; ¿por qué los justos y fieles como Caleb y Josué recibieron el castigo junto con los rebeldes e inicuos? He aquí, un importante principio espiritual. YHVH trata con su pueblo corporativamente, ya sea familia, congregación o nación. (Hablo de castigo, no de salvación — Ezequiel 18:4 — “… el alma que pecare, esa morirá”.) En el juicio corporativo, los justos sufren por asociación no por culpabilidad, como el caso de Caleb y Josué. Por eso YHVH nos insta a separarnos — “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas” — Apocalipsis 18:4. Es nuestra responsabilidad saber con quién nos asociamos, en donde nos congregamos, que la Torah de YHVH sea la base fundamental de su fe, y que vivan una vida separada -Kaddosh - para YHVH, no sea que terminemos siendo participes de las iniquidades y castigos de otros, sufriendo por asociación.
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