“Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a YHVH su Elohim, y a David su rey; y temerán a YHVH y a su bondad en el fin de los días” (Oseas 3:5)
Una oración que frecuentemente se escucha al final de los servicios de los judíos ortodoxos es: “Ani Ma'amin” que significa “Yo creo”. La oración completa es: “Yo creo con perfecta fe en la venida del Mesías; y aunque se tarde, yo espero cada día su venida”. Yahushua no lleno las expectativas de los fariseos en su primera venida porque estaban celosos de él y estaban enfocados en un rey victorioso, en el “Meshiach ben David”, que reinaría desde el trono de David, traería juicio sobre los inicuos y restauraría el templo y el reino a Israel. Pero, aunque se perdieron la primera venida del verdadero Mesías, ellos siguen alimentando la esperanza de su venida. A pesar del exilio, de la persecución siguen con la esperanza de que un día vendrá y restaurará todas las cosas. Si ellos en medio de todo siguen esperando, ¿cuánto más nosotros que ya conocemos al verdadero Mesías y que sabemos que regresará porque Él lo ha prometido, debemos perseverar en dicha esperanza? Él ha resucitado de entre los muertos – Yahushua, nuestra “esperanza de gloria”. Mientras la tierra continúa rugiendo, mantengámonos enfocados donde debe ser. El vuelve pronto – “¡Ven Adonai Yahushua!”
“Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29)
Este pasaje define al creyente como simiente de Abraham y heredero según la promesa. Abraham fue el primer hebreo (uno que cruza). Pero antes de cruzar hacía la tierra prometida, Abraham vivió en una sociedad profundamente idólatra, aún su padre era adorador de ídolos – Josué 24:2. Pero un día, Elohim llamó a Abraham y éste cruzó, salió de esa idolatría a una relación personal con YHVH, con el verdadero Elohim. Dejando su pasado atrás, entró a una nueva vida espiritual de verdad y santidad, experimentó una profunda transformación y para nosotros un hermoso ejemplo de lo que es el cruzar hacía una nueva vida con YHVH a través de nuestro Mesías. La vida de Abraham una vez cruzó, no estuvo libre de obstáculos, tuvo tribulaciones, pero de todas fue librado porque puso su mirada en aquel que lo había llamado, y finalmente fue llamado “padre de la fe”. Las Escrituras están llenas de ejemplos como el de Abraham, para que nosotros cobremos ánimo y no desmayemos, estando seguros de que “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día del Mesías Yahushua” – Filipenses 1:6.
“Ninguno que milita se enreda” (2 Timoteo 2:4)
Ningún soldado que quiera agradar a sus superiores se involucra en negocios civiles. Cuando tenemos sentido de pertenencia, cuando estamos seguros de nuestra identidad como hijos de Elohim, cuando hemos entendido que pertenecemos a un Reino donde los parámetros de conducta son diferentes a los del mundo, cuando amamos a Elohim con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente; no nos enredamos en los asuntos del mundo, no vivimos una doble vida tratando de complacer amigos, compañeros de trabajo o familia, mezclándonos y comprometiendo nuestra fe. Si de verdad Yahushua es el Señor de nuestra vida, honrémoslo viviendo la vida que el preparó con anticipación para nosotros.
Hay 15 invitados y ningún miembro en línea