“Muéstrame, oh YHVH, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque Tu eres el Elohim de mi salvación” (Salmo 25:4-5)
Un padre le pide a su hijo llevar una carta al pueblo y le señala un camino por el cual el joven nunca ha ido. Está bien padre, pero no veo como ese camino me lleve al pueblo, dijo el joven. Te explicaré hijo, dijo el padre – ¿ves ese árbol? Si padre lo veo. Bueno, cuando llegues allá, vas a ver el camino, más adelante verás otro árbol y luego otro y así hasta que llegues al pueblo. De la misma manera, nuestro Padre Celestial quiere mostrarnos el Camino (Torah), un árbol a la vez – “mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá...” – Isaías 28:10. Todos queremos conocer el final del camino, es difícil moverse en la oscuridad, cuando no sabemos que hay al tomar una curva en el camino, o hacia donde nos lleva. Seguir un árbol a la vez demanda confianza en quien nos está guiando. Hoy es Shabbat, una señal, un árbol en el camino, no temamos, regocijémonos y demos gracias al Padre por cada uno de esos árboles (señales) que pone en nuestro camino hacia nuestro destino final. ¡Shabbat Shalom!
“Yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YHVH, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)
Nuestro Padre Celestial solo tiene un propósito para nosotros: llevarnos a Él, a través de Su Torah, sin acortar el camino que debemos caminar en justicia y rectitud, siguiendo su guía que nos llevará a ser lo que Él quiere que seamos. Nosotros debemos seguirlo, adorarlo como nuestro Creador, Rey, Señor, Salvador, nuestro único Elohim, seguros de que, si seguimos Su camino, Su voluntad, nada podrá separarnos de Él ni de Su glorioso propósito para nuestras vidas. Como sus hijos, solo podemos considerar que lo que Él tenga para nosotros, así no lo veamos, así el futuro se vea incierto, y la vida más adelante se vuelve difícil y aparentemente intolerable; es lo mejor para nosotros. Cuando lleguemos al final de camino descubriremos que no caminamos solos, que Él estuvo a nuestro lado cada minuto y lo primero que hallaremos será a nuestro Mesías allí, esperándonos para mostrarnos que nos llevó a Su maravillosa Luz paso a paso y que valió la pena.
“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?” (Mateo 16:13)
Ningún personaje en la historia de la humanidad ha provocado más comentarios o debates que Yahushua. Y la respuesta que damos a ¿quién es Yahushua?, determina todo en nuestras vidas: valores, convicciones morales, la fe que nos impulsa a seguir a pesar de las circunstancias, la esperanza en la vida por venir. Toda gira alrededor de Él y de esa relación que tenemos basada en nuestra convicción de lo que El es, “El hijo del Elohim viviente”. Esa respuesta demanda compromiso de nuestra parte, no podemos seguir siendo los mismos después de tener la revelación de lo que Yahushua es, porque cuando Elohim a través de Su Ruaj (Espíritu) se revela al hombre, es imposible no experimentar el cambio que produce el fuego transformador de Su amor.
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