“Yahushua dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6)
La tradición hebrea está llena de las reflexiones de los sagas sobre el camino (derekh) y la verdad (emet) y la vida (chayim) del pueblo de Elohim. Cada una de estas palabras especiales representa todo un universo para quienes estudian y siguen la Torah del Elohim de Israel. En este versículo, Yahushua el Mesías declara que estas palabras vitales se refieren a él. Él es el principio y el fin de su verdadero significado y cumplimiento. Es en Yahushua mismo donde vemos el camino, y la verdad y la vida de YHVH. Es en Yahushua en quien podemos encontrar el verdadero significado y cumplimiento de lo que nuestro corazón busca. Y es en Yahushua en quien encontramos el medio para acercarnos al Padre. “Porque hay un solo Elohim, y un solo mediador entre Elohim y los hombres, el Mesías Yahushua” – 1Timoteo 2:5.
“Buscad a YHVH y su poder; buscad siempre su rostro” (Salmo 105:4)
“Buscad… buscad”. Dos palabras hebreas diferentes son usadas para expresar la idea de buscar a YHVH. La primera es “darash” que significa: preguntar o buscar cuidadosamente, y la segunda es “bakash” que significa: pedir algo que se desea. Ambas son buscar y se necesitan en ese orden. Primero necesitamos conocer a YHVH y el poder de Su fuerza, y luego necesitamos pedir Su ayuda para nuestra vida diaria. YHVH creó al hombre para tener una relación con él y para la alabanza y gloria de Su nombre, pero el hombre rompió esa relación y se apartó. El pecado lleva al hombre a alinearse y eventualmente a la muerte. Vez tras vez, las Escrituras nos manda a buscar la presencia de YHVH – “Buscad a YHVH mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” – Isaías 55:6. “Buscad mi rostro” – Salmo 27:8. “Buscar el rostro de YHVH” es una frase hebrea que significa “Buscar su divina presencia y poder”, porque es ahí donde somos fortalecidos, guardados; es ahí donde obtenemos la victoria sobre toda circunstancia; es ahí donde Su Torah nos es revelada. “Tu rostro buscaré, oh YHVH; no escondas Tu rostro de mí”.
“Sáname, oh YHVH, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza” (Jeremías 17:14)
Es bueno alabar y confiar en nuestro Adonai a pesar de las aflicciones. En realidad, el sufrimiento nos permite ejercitar nuestro corazón de formas que serían imposibles si el camino de nuestra vida fuera un camino de rosas sin problemas. Tal vez la copa que YHVH nos da a tomar, sea amarga, pero una vez ingerida se vuelve dulce por la enseñanza que trae y la forma como nos acerca más a nuestro amado Padre. Cuando aceptamos la prueba como ordenada por YHVH, por el Rey de Gloria quien en un abrir y cerrar de ojos puede librarnos de la opresión, nuestro corazón es refinado, fortalecido, y solo alabanzas pueden salir de nuestros labios. Solo nuestro Padre sabe cuáles aguas deben ser endulzadas, solo el Autor y Consumador de nuestra fe sabe cómo sacar un diamante de las cenizas. “Así ha dicho YHVH, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy YHVH Elohim tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir” – Isaías 48:17.
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