“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7)
Se dice que somos lo que pensamos, y las Escrituras lo expresa claramente en este versículo. Así que, lo que tenemos que hacer, es observar cuidadosamente nuestros pensamientos, centrarlos en Elohim y en Su palabra. El libro de Hebreos dice que debemos poner nuestros ojos en Yahushua, pues es muy fácil alejarse, dejarse llevar por corrientes que nos apartan de Él, y todo porque entretenemos nuestros pensamientos en lo que no edifica. No hay substituto para el mensaje de Elohim a través de Yahushua y si comprometemos la verdad, las consecuencias serán desastrosas. Nadie se aparta sorpresivamente, es un proceso, se transige un poco y se aleja de Elohim un poco, y así sucesivamente y por lo regular ni se dan cuenta, es como un bote cuando se lo lleva la corriente, lentamente y cuando menos piensa está lejos del puerto seguro y a la deriva. Muchos no necesitan transigir, simplemente tienen un corazón incrédulo y entretienen pensamientos de duda con relación a Elohim y Sus promesas, y buscan soluciones a los problemas de sus vidas, diferentes a las soluciones presentadas por Elohim. Tengamos cuidado, la Escritura dice: “Tu guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
“Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:26)
Hasta ahora no hemos visto las potencias de los cielos ser conmovidas, pero si hay bastante conmoción en el mundo y la tierra ya está clamando la manifestación de los hijos de Elohim. Pestes, Terremotos, tornados, volcanes, toda la vida han sucedido, sí, pero no con la frecuencia de ahora ni acompañados de la apatía espiritual de hoy. La mayoría de la gente está preocupada, como dice la Escritura, desfalleciendo y con temor. No sé si todo esto es parte de la conmoción final, pero creo que lo que está pasando si debe concientizar a la gente de que el mundo va por el camino equivocado y que tarde o temprano, tendrán que revaluar sus prioridades y entender que es imposible vivir ignorando a YHVH. Debemos enterrar nuestra raíz profundamente en Su palabra, es tiempo de buscar a YHVH con todo el corazón, es tiempo de derramar nuestra alma delante de Su presencia y clamar por; nuestra familia, nuestro país, es tiempo de pedir con lágrimas, misericordia por todo y para todos. El libro de Daniel dice, que, en los tiempos finales, “el pueblo que conoce a su Elohim se esforzará y actuará”
“Mas hizo Elohim que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo” (Éxodo 13:18
Nuestros padres habían florecido y multiplicado en Egipto, pero luego se levantó un Faraón que no conocía a José y ahí empezaron los problemas para el pueblo. Israel fue esclavizado y obligado a someterse al Faraón y a adorar los dioses egipcios. Cuando YHVH guía a Moisés a sacar el pueblo de Egipto, lo guía camino a Sucot. Si miramos el mapa diríamos que es un desvío, ir hacia el norte sería lo correcto, pero el pueblo debía ir a Sucot a recoger los huesos de José. Allí estaban los huesos de un gobernador egipcio llamado “Zafnat-panea. Era el deber de Israel sacar los huesos de allí y llevarlos a donde pertenecían, a Canaán. José no podía ser recordado como “Zafnat-panea” – como un egipcio, como un extranjero, sino como José, como un hebreo con su verdadera identidad. Es vital para nosotros también recordar nuestra identidad. Egipto no es nuestro hogar, los dioses de Egipto no son nuestro Elohim. El sistema de Egipto no es nuestro sistema, nuestro reino. Lo que Elohim quiere para Su pueblo, es que: redimidos, miremos atrás a José y a sus ancestros, Abraham, Isaac y Jacob – y luego entremos al desierto camino de Sucot, hasta la Tierra Prometida.
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