“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh YHVH, Roca mía, y Redentor mío” (Salmo 19:14)
Nuestras palabras revelan lo que hay en nuestro corazón. Debemos tener mucho cuidado de lo que pensamos sobre todo concerniente a los demás. Se dice que es mejor juzgar favorablemente y no críticamente, aunque estemos diciendo la verdad. Los sabios dicen que nuestros juicios tienen mucho peso en el cielo. Nuestras palabras, buenas o malas, traen respuestas en el ámbito espiritual. Nada se dice al aire, toda palabra da fruto de acuerdo a lo dicho – “Mas os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” – Mateo 12:36. Yahushua habló del buen tesoro y mal tesoro que puede haber en el corazón del hombre, el cual determina lo que él es y cómo es su vida – “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” – Lucas 6:45. Nuestra motivación determina nuestros pensamientos y consecuentemente afectan la forma como actuamos y hablamos. Si nuestro corazón está centrado en la Torah y nuestro único deseo es hacer la voluntad del Padre, nuestros pensamientos, acciones y palabras deben ser coherentes con lo que proclamamos.
“Rasgad vuestro Corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a YHVH vuestro Elohim; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia y que se duele del castigo” (Joel 2:14)
Sin teshuvá (arrepentimiento), no puede haber selichah (perdón). Sin perdón, no hay nada porque prepararnos porque el – juicio – ya ha sido emitido y no hay esperanza de salvación. De acuerdo al idioma hebreo – teshuvá es el acto de “retirarse para regresar”, es decir: dejar lo que se está haciendo que es contrario a la Torah y volver por el camino de la Torah, que es el Camino de YHVH. Si sabes que hay algo en ti que te duele dejar, y dudas o crees que puedes manejar la situación sin supuestamente afectarte o afectar a otros, olvídalo, es imposible y no hay “tal vez” en el teshuvá. Es un regreso total o no hay regreso. Es como cuando conduces, si dudas en arrancar cuando tienes que hacerlo, puedes crear un accidente que te puede costar la vida. Igual en el Camino de YHVH, si dudas y no tomas la decisión correcta y radical de eliminar de tu vida todo lo nocivo, va a ser destructivo para ti y para quienes te acompañan en este caminar de la vida. Las zorras pequeñas que dañan el viñedo son las más difíciles de dejar porque te hacen creer que no son tan ofensivas. Pero no hay pequeñas y grandes desobediencias, la desobediencia es desobediencia, es rebelión hacia YHVH y Su Torah. “Como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación” – 1Samuel 15:23.
“Porque esto es lo que YHVH nos ha ordenado hacer: 'Yo te he puesto como luz a las naciones, a fin de que seas de salvación hasta lo último de la tierra”
Es claro el significado de esta declaración concerniente a nuestro destino. Pero no solo incluye lo que debemos hacer, sino también lo que debemos ser. Yahushua nos llama a mostrar algo que por naturaleza no tenemos, es decir, si no hemos experimentado una relación con YHVH es imposible tener luz en nosotros, así que, lo que lo primero que debemos hacer es acercarnos a Él y recibir la luz de Su salvación para luego ir y ser luz (Su luz) a los demás. Él nos llama a mostrarle al mundo algo de Su carácter, de hecho, este llamado es la base de nuestro verdadero destino. Las actividades de nuestro caminar como creyentes son muy importantes, pero nada comparado con el carácter, los frutos de su presencia en nosotros que debemos manifestar. Aunque sabemos que nadie en el mundo puede manifestar completamente la plenitud de Yahushua, su pueblo en la tierra está llamado a revelar Su carácter en nuestra vida, acciones, palabras, si dejamos que Su Ruaj en nosotros cambie nuestros corazones.
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