“Abominación es a Elohim todo altivo de corazón” (Proverbios 16:5)
El orgullo es un problema común a toda la humanidad, no es de unos cuantos; pobre, rico, educado, ignorante, joven, viejo, es decir nadie es inmune a él y todos en algún momento de la vida hemos estado bajo sus influencias o hemos sido víctimas de sus manifestaciones y detestables consecuencias. C.S. Lewis en su libro “cristianismo y nada más” lo considera como “el pecado” el problema del corazón del hombre de donde se derivan todos los demás problemas. El orgullo puede arruinar nuestra vida y es el centro de muchas de nuestras decisiones, por ejemplo, cuando nos negamos a pedir ayuda necesitándola, cuando creemos que todo lo podemos solos, cuando no reconocemos ninguna autoridad más que nuestro propio ego, tan pronto dejamos que el orgullo nos dirija, vamos hacia el abismo, terminamos en problemas. Por eso si no nos humillamos, Elohim tiene que hacerlo y a veces lo hace repetidamente hasta que cedamos y Lo dejemos actuar en nuestra vida.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10)
La palabra “hurtar” en hebreo es - ganab - y además de hurtar, también significa - engañar -. El FBI ha reconocido que el robo de identidad es uno de los crímenes más creciente en América. Cada día la información personal de miles es usada por ladrones. Pero el robo de identidad más catastrófico es el robo de nuestra identidad espiritual. Antes de la llegada del Mesías, ya satanás estaba preparando el engaño o robo de identidad más grande de la historia. Ya los famosos filósofos griegos habían contaminado la fe de los creyentes y el mundo existente nadaba en sus fábulas — “Desecha las fábulas profanas y de viejas” - 1 Timoteo 4:7. La verdadera identidad del creyente, se encuentra en la Tora. La Escritura dice - “Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente linaje de Abraham sois y herederos según la promesa” - Gálatas 3:29. Si como dicen los sociólogos, las comunidades son formadas por: experiencias, cultura, lenguaje, comida y las fiestas que se celebran son predeterminadas por dicha cultura, nosotros como pueblo de YHVH somos enormemente ricos en dichas experiencias y nuestra cultura, lenguaje, comida y festividades son determinadas por nuestro código de conducta delineado en la Tora. Debemos contender por nuestra fe y recuperar nuestra identidad que el sistema religioso nos ha robado. ¡Shabbat Shalom!
“En YHVH nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre” — Selah — (Salmo 44:8)
Siempre me llamó la atención leer en los Salmos la palabra. Selah. Hasta que entendí su significado y vi lo profundo que era. La palabra, Selah en hebreo es: pausa, hacer un alto. Debemos selah, pausar, parar, no podemos correr como locos, es necesario hacer un alto en el camino de vez en cuando. Si las alabanzas a YHVH necesitan selah, cuanto más nuestra vida. Si los salmos de angustia y tristeza necesitan selah, cuanto más nosotros cuando estamos pasando por tribulación y problemas. Necesitamos estar quietos y recibir lo que YHVH tiene para nosotros. Una vida plena es como un salmo, y los salmos necesitan muchos selahs. Nuestros selahs nos permitirán considerar lo que es más importante. Nos permitirán refrescarnos, recibir y tomar del corazón del Padre, nos permitirán fundirnos en Su amor. Selah es la pausa santa, la acción de parar y contemplar la grandeza de nuestro Elohim. Aprendamos a Selah.
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