“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial…” “Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo” (1Corintios 15:49 y Romanos 8:29)
Imagen en Hebreo = Tselem = sombra/parecido/semejante. Cuando los hebreos querían saber de alguien, no preguntaban; “quién es” sino “qué hace”, porque para ellos las acciones dicen quién es la persona, es decir deben ser coherentes con lo que dice ser. La Torah nos dice que debemos ser hacedores y no oidores. Cuando el pueblo de Elohim obedece (es hacedor) la Torah, se convierte en la palabra viva y visible que proclama la naturaleza y carácter de Elohim, YHVH está en medio de ellos y el mundo los asocia con El, todo lo que pasa en sus vidas es una proclamación acerca de YHVH. Pero cuando desobedece la Torah, transgrede los mandamientos de Elohim, es considerado inaceptable e inútil para transmitir la imagen de YHVH. En la antigüedad cuando alguien transgredía la Torah, debía corregir esa falsa proclamación que había hecho de la imagen de YHVH con su vida incorrecta, debía sacrificar un animal de manera que la sangre del animal cubriera el pecado cometido. El culpable declaraba de esa forma que su mal comportamiento no era parte de la imagen de YHVH, sino de su caída naturaleza y merecía la muerte. Yahushua fue sacrificado para cubrir tu pecado y el mío, ya no hay más sacrificio para hacer, así que si voluntariamente damos una falsa imagen de YHVH, si proclamamos ser el pueblo de Elohim y vivimos contario a su Torah, si nuestras acciones no reflejan la naturaleza y carácter de YHVH, solo os queda “una horrenda expectación de juicio” – Romanos 10:27).
“Buscad a YHVH y su poder; buscad siempre su rostro” (Salmo 105:4)
“Buscad… buscad”. Dos palabras hebreas diferentes son usadas para expresar la idea de buscar a YHVH. La primera es “darash” que significa: preguntar o buscar cuidadosamente, y la segunda es “bakash” que significa: pedir algo que se desea. Ambas son buscar y se necesitan en ese orden. Primero necesitamos conocer a YHVH y el poder de Su fuerza, y luego necesitamos pedir Su ayuda para nuestra vida diaria. YHVH creó al hombre para tener una relación con él y para la alabanza y gloria de Su nombre, pero el hombre rompió esa relación y se apartó. El pecado lleva al hombre a alinearse y eventualmente a la muerte. Vez tras vez, las Escrituras nos manda a buscar la presencia de YHVH – “Buscad a YHVH mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” – Isaías 55:6. “Buscad mi rostro” – Salmo 27:8. “Buscar el rostro de YHVH” es una frase hebrea que significa “Buscar su divina presencia y poder”, porque es ahí donde somos fortalecidos, guardados; es ahí donde obtenemos la victoria sobre toda circunstancia; es ahí donde Su Torah nos es revelada. “Tu rostro buscaré, oh YHVH; no escondas Tu rostro de mí”.
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7)
Se dice que somos lo que pensamos, y las Escrituras lo expresa claramente en este versículo. Así que, lo que tenemos que hacer, es observar cuidadosamente nuestros pensamientos, centrarlos en Elohim y en Su palabra. El libro de Hebreos dice que debemos poner nuestros ojos en Yahushua, pues es muy fácil alejarse, dejarse llevar por corrientes que nos apartan de Él, y todo porque entretenemos nuestros pensamientos en lo que no edifica. No hay substituto para el mensaje de Elohim a través de Yahushua y si comprometemos la verdad, las consecuencias serán desastrosas. Nadie se aparta sorpresivamente, es un proceso, se transige un poco y se aleja de Elohim un poco, y así sucesivamente y por lo regular ni se dan cuenta, es como un bote cuando se lo lleva la corriente, lentamente y cuando menos piensa está lejos del puerto seguro y a la deriva. Muchos no necesitan transigir, simplemente tienen un corazón incrédulo y entretienen pensamientos de duda con relación a Elohim y Sus promesas, y buscan soluciones a los problemas de sus vidas, diferentes a las soluciones presentadas por Elohim. Tengamos cuidado, la Escritura dice: “Tu guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
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