“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongue mi misericordia” (Jeremías 31:3)
La palabra “eterno” en hebreo es — Olam — que significa; siempre - continuamente. Y no importa hacía donde apuntes, la palabra “Olam” es un período muy largo, más largo de lo que la mayoría de las vidas pueden imaginar. Esta palabra nos dice que el amor de YHVH se extiende hasta los límites de la historia del pasado humano, y hasta los mismos límites del futuro de la humanidad. Abarca todo lo que sabemos o sabremos sobre la interacción de Elohim con el hombre. Es un amor que nunca falla. Pero hay un sentido espiritual que extiende esta palabra incluso más allá de estos límites. La Escritura nos dice que el motivo de toda obra creativa de YHVH, es el amor. 1 Corintios 13 dice que: “El amor nunca deja de ser”. Así, que, la próxima vez que sientas que el mundo alrededor tuyo colapsa, recuerda que YHVH lo cubre todo. La próxima vez que sientas que no hay futuro para ti, que todas las puertas se cierran, recuerda que el amor de YHVH supera todas las barreras. La próxima vez que creas que no llegarás al final, que no tienes fuerzas para seguir, recuerda que YHVH te ama y ha prometido nunca dejarte ni abandonarte.
“Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia al Mesías” (2 Corintios 10:5)
Llevar cautivo, es un verbo que viene del campo de batalla. Significa someter a los presos con la espada. Pablo usa este cuadro descriptivo para mostrarnos lo que debemos hacer con nuestra mente rebelde. Nuestros pensamientos naturales están fuera del control del Mesías hasta que los obliguemos, sometiéndolos como presos de guerra, a moverse de la rebelión a la sumisión. Pero esto es algo que YHVH no hará por nosotros, es un acto de nuestra voluntad. Debemos estar vigilantes todo el tiempo, pues nuestra mente tiene una capacidad sorprendente de desviarse y con argumentos justificar pensamientos y deseos fuera de la voluntad de YHVH. Pero cuando hacemos de esta guerra una práctica, y aprendemos a someter esos prisioneros, nuestra vida es más simple y podemos enfocarnos más fácil en el verdadero objetivo, que es servir a YHVH, y pasar más tiempo en Su presencia.
“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)
Lo contrario sería – “si no guardas mis mandamientos, no me amas” – Nuestra lucha por obedecer, es simplemente la lucha de nuestro corazón por amar. En otras palabras, a medida que nuestro amor por el Padre y por Yahushua crece en nuestro corazón, cumplimos la Torah, ya que el amor a YHVH es la puerta a toda obediencia. YHVH conoce los secretos de nuestro corazón, sabe de nuestra disposición para hacer Su voluntad, y de nuestra rebeldía. Entiende nuestros miedos y se goza cuando percibe nuestra confianza en El. Es allí, en lo profundo del corazón donde se escucha el llamado y donde lo aceptamos o rechazamos. Oro para que YHVH nos de la voluntad para hacer Su Voluntad, el coraje para creer en Su Amor, que nos libre de toda duda y de todo temor. Que fortalezca nuestra confianza en El para proseguir hacía la meta, que no nos concentremos en las promesas, sino en darle gloria a Él por el milagro de nuestra vida y por darnos a Yahushua.
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