“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18)
La raíz griega de la palabra “entenebrecido”, es el verbo “skotizo” = “privado de la luz”. Describe a aquellos cuya luz les ha sido quitada. YHVH les ha quitado la luz de manera que tropiecen en la oscuridad, son moralmente ciegos, excluidos de la luz de Elohim. ¿Cómo llegaron a esa condición? Pablo nos dice en el siguiente versículo, que fue debido a que endurecieron su corazón hacía YHVH. A veces somos miopes cuando leemos versículos como estos, y no vemos la gravedad de la situación. ¿Hay vida fuera de la luz de YHVH? No. ¿Puede alguien conocer verdaderamente la vida si ha sido excluido de la luz de YHVH? No. ¿Se le puede enseñar moral a alguien que se rehúsa a escuchar la voz de YHVH? No. ¿Puede el esfuerzo humano rescatar al mundo de la degradación y depravación en la que se encuentra? No. Pablo dice “que el ciego guía al ciego”. No hay esperanza de ver, hasta que la luz de YHVH brille en la oscuridad y aquellos que no quieren abrir los ojos, jamás verán la luz. Si usted está por mucho tiempo en un lugar oscuro, se dará cuenta que la luz hiere. Se restregará los ojos porque la luz hiere. Algunas veces la luz hiere tanto que la gente prefiere volver a la oscuridad. Prefieren tropezar ciegamente que ver con dolor. Duele cuando la luz de YHVH revela nuestro pecado, pero es mejor soportar el dolor y ver, que vivir en la oscuridad.
“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto” (Deuteronomio 8:2)
La palabra “recordar” en hebreo es “zakar” = recordar/marcar. Pero no es como... oops casi lo olvido – sino como algo que debe estar grabado, como una marca en el tiempo designado para una respuesta específica y deliberada. “Y se acordó YHVH de Noe... e hiso pasar Elohim un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas”. “Y se acordó Elohim de Raquel... y le concedió hijos”. Y cuando fue el tiempo, se acordó YHVH de los israelitas en Egipto – “Y oyó Elohim el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto...”. YHVH no se olvida de Su pueblo, los tiempos son difíciles y se pondrán aún más difíciles, pero YHVH siempre estará ahí – “Porque Elohim misericordioso es YHVH tu Elohim; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres” – Deuteronomio 4:31. Un día, usted y yo escuchamos el llamado y respondimos, ese día YHVH se acordó de nosotros – “YHVH se acordó de nosotros; nos bendecirá” – Salmo 115:12. El desierto por el que hemos caminado tal vez no sea de arena, pero todos hemos vivido sus inclemencias, y debemos recordar cada paso dado y cada respuesta dada por YHVH a nuestra impotencia.
“Confiad en YHVH perpetuamente, porque en YHVH el Adonai está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:4)
Una cosa es creer en Dios en el sentido de que se reconoce Su existencia o asintiendo a ciertos credos, y otra muy diferente es confiar en que YHVH suplirá nuestras más profundas necesidades. Confiar en Hebreo es “bittachon” que significa: apoyarse, sentirse seguro, estar confiado. Bittachon involucra un acto del corazón y de la voluntad: cuando confiamos en YHVH, estamos poniendo nuestras expectativas, esperanzas, sueños, deseos, toda nuestra vida en Sus manos. Isaías nos insta a poner nuestra confianza en YHVH siempre, porque contrario a este mundo lleno de sombras y decepciones, en El encontramos la fortaleza, refugio, seguridad, toda la fuente necesaria para nuestra vida. El mundo cambia constantemente, pero YHVH es igual de generación en generación y es refugio a todo aquel que confía en El.
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