“YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Éxodo14:14 e Isaías 49:25)
Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal está profetizada. Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras. Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, más cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados. Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justica y rectitud. Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “– Deuteronomio 23:9-14). Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa. Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa. Los parámetros de YHVH no han cambiado. En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia. Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa.
“Bien invalidáis el mandamiento de Elohim para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:9)
Cuando la tradición usurpa la Escritura, ¿quién tiene la última palabra en tu corazón? Es una pregunta vital que todos debemos responder, porque ella revela donde está nuestra lealtad. ¿Nos mantenemos fieles a la verdad, así se levante el infierno, o modificamos nuestra fe para acomodarla a la mente y pensamiento secular occidental? ¿Viviremos de TODA palabra que salga de la boca de YHVH sin importar el costo, o nos uniremos a la multitud que sigue un líder que adapta la Escritura para que encaje en la tradición y pensamiento religioso moderno? ¿Nos mantenemos fieles a la Torah, o edificamos nuestra fe en arena filosófica o aún opinión teológica? ¿Aceptamos la revelación de Ruaj Hakoddesh o aceptamos las interpretaciones de hombres falibles como Orígenes, Platón o Clemente considerados padres de la iglesia por el cristianismo? Cuando se hacen leyes que demandan obediencia a un poder religioso que hace que la obediencia a YHVH y Su Torah, sea vista como rebelión, ¿permitiremos que el temor a ser malinterpretados, o llevados a juicio o castigados, nuble nuestra razón? Muchos no tendrán que enfrentar dicha presión porque han sometido su destino al liderazgo de la iglesia, antes que se presente la prueba. Cuando se levante la guerra y mi fe en Yahushua y en la Torah sea motivo de persecución, recordemos que: “El perfecto amor echa fuera el temor”. Nuestra fe no es negociable. Muchos profesan conocer a Elohim, pero con los hechos lo niegan.
“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, Él tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. Él sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.
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