Shalom para todos, quiero compartirles este mes gotas escritas haces unos años cuando esta aventura de “Amoreterno” empezó. Espero sea de bendición.
“El hombre mira lo que está delante de sus ojos; pero YHVH mira el corazón” (1 Samuel 16:7b)
Cuando adquirimos la costumbre de juzgar por la apariencia y no por el contenido, podemos ser fácilmente engañados, pues muchos regalos valiosos pueden venir mal empacados. Miremos por ejemplo la concha de la ostra; su aspecto no es para nada hermoso, pero dentro puede albergar una valiosa perla. Igual pasa con los seres humanos; parece ser que el que es atractivo y costosamente vestido tiene más aceptación y éxito que el menos atractivo y humildemente ataviado. Pero como dice el proverbio secular “el hábito no hace al monje”. Puedes haber sido bendecido con todo el atractivo físico del mundo, vestirte de diseñadores costosos, tener títulos y doctorados, pero si tu vida no está centrada en YHVH, en Su Torah, no vales nada. El vino es vino, una copa costosa no le adiciona sabor. Con el tiempo es imposible ocultar lo que hay dentro de tu corazón.
“No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Elohim y con los hombres y has vencido” (Génesis 32:28)
Jacob fue implacable durante esta lucha y su perseverancia le cambió profundamente para siempre, de muchas formas. Fue herido y caminó cojo el resto de su vida, como una señal de la debilidad humana y su dependencia de YHVH. Se le dio un nuevo nombre, y con él, su identidad como príncipe de Elohim. ¿Cuántas veces las crisis y dificultades son usadas por YHVH para acercarnos a Él? La transformación interior que puede llevarse a cabo cuando pasamos por estas batallas y dejamos a YHVH obrar en nuestra vida es tan grandiosa, y solo Él sabe que esa es la única manera de llevarnos al punto donde Él puede moldearnos. El fruto y la bendición que puede resultar de esa lucha es maravillosa. Y el poder estar tan cerca de YHVH así sea a través del dolor, con seguridad nos cambiara para siempre. Así, que, si estás en medio de la lucha, no la dejes pasar hasta que recibas la bendición, el cambio y la victoria.
“¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño!” (Isaías 10:15)
Una de las trampas más peligrosas y que debemos vigilar constantemente, es la de robar la gloria a YHVH y tomar el crédito por lo que ÉL hace en o a través de nosotros, o usar los dones o el llamado para exaltación propia. Creo que es más fácil lidiar con la escasez, debilidad e insignificancia que con la abundancia, poder o autoridad; ya que la escasez y debilidad nos permite ver con más claridad la provisión física y de fortaleza de YHVH en nuestra vida, podemos ver Su mamo de poder sobre nosotros y no robarle la gloria sino reconocer que sin El nada podemos. Pero cuando el hombre tiene abundancia, poder, autoridad, se engrandece y termina creyendo que no necesita a YHVH. Salomón sabía esto, sin embargo, sucumbió a la tentación que el poder le ofrecía y terminó separándose de YHVH, cayendo en la más deprimente idolatría. Debemos tener cuidado de como manejamos los dones y bendiciones que YHVH nos da, no podemos olvidar de donde proceden, quien es el dador y para que nos equipa. Y por último jamás olvidar que todo lo que hagamos y digamos será para El y para Él la gloria.
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