“Y cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos” (Mateo 5:41)
Resumiendo, la enseñanza de Yahushua; la reacción que El exige es imposible a no ser que Él haga un trabajo sobrenatural en nosotros. Yahushua exige que no haya ni un rastro de resentimiento en el corazón del discípulo, cuando éste se halle frente a cualquier tiranía e injusticia. No hay nada que pueda soportar la tensión que Yahushua pone sobre sus siervos, sólo una relación personal con El y aceptar ser pasado por el trillo de su limpieza básica, hasta que sólo quede un propósito en el corazón del discípulo – aquí estoy para que YHVH me envié donde Él quiera. Cualquier otra cosa puede empañarse, pero la relación con YHVH nunca podrá. El Sermón del Monte no es un ideal, es la afirmación de lo que pasará cuando el carácter del Mesías se halla desarrollado en nosotros.
“He acabado la obra que me diste que hiciese” (Juan 17:4)
La muerte del Mesías es la interpretación de la mente de YHVH en la historia. No hay manera de mirar a Yahushua como un mártir, Su muerte no fue algo que le pasó, pero que pudo haber sido evitado; Su muerte fue la mismísima razón por la que Él vino. No edifiquemos nuestra fe sobre el perdón, sobre el hecho de que YHVH es nuestro Padre y nos perdonará porque nos ama. Esto hace innecesario el madero, y la redención prácticamente nada. Si YHVH perdona el pecado, es por la Muerte del Mesías. Yahushua es exaltado como Salvador por su muerte. La nota de triunfo más grande que ha sonado en los oídos de un sobresaltado universo fue aquella que sonó en el madero del Mesías – “Consumado es”. Esa fue la última palabra en la redención del hombre.
“Toma ahora tu hijo” (Génesis 22:2)
La orden de YHVH es – Toma ahora, no más tarde. Es extraordinaria la forma como debatimos. Sabemos que algo es correcto, pero buscamos excusas para no hacerlo inmediatamente. Nunca podemos subir a las alturas que YHVH nos muestra, más tarde, debemos hacerlo ahora. “Y Abraham se levantó muy de mañana... y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo” (v. 3). ¡Maravillosa la simplicidad de Abraham! Cuando YHVH habló, no consultó con carne y sangre. Ten cuidado cuando sientas consultar con carne y sangre, por ejemplo: tus propios sentimientos, tu propia perspicacia, cualquier cosa que no sea basada en la Torah y en tu relación personal con YHVH. Estas son las cosas que compiten y estorban tu obediencia a Elohim. Si YHVH hace tu copa dulce, bébela con gracia; si la hacer amarga, bébela en comunión con El.
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