“Venid, adoremos, y postrémonos; arrodillémonos delante de YHVH nuestro Hacedor” (Salmo 95:6)
Hoy en día parece que el tiempo no nos alcanzara para nada. Hay tanto que hacer, tanta gente espera por nosotros, el hogar, los hijos, el trabajo, etc., pero en medio de tanta actividad física YHVH quiere que reconozcamos que Él está ahí cerca de nosotros, que las actividades físicas no tienen por qué desconectarnos de Él, que vivir en Yeshua significa, dormir, comer, caminar, trabajar y aun adorar en El, por El y para El. La vida del creyente no es una vida sistematizada, igual a la de cualquier individuo, con unos cuantos momentos diarios de oración. NO. La vida de quienes seguimos a Yeshua es una vida llena de emociones, llena de vivencias divinas, una vida bajo parámetros diferentes, donde pensamos, actuamos y adoramos bajo esos parámetros. Estamos llamados a ser separados. Nuestra vida diaria debe ser una continua adoración, reconociendo al Padre como único dador de toda buena dádiva y todo don perfecto. Pero aun viviendo en una continua adoración y reconocimiento de nuestro amado Salvador, debemos sacar momentos para estar a solas con El, en intimidad con El, donde yo le adoro y El me ama, donde yo me postro ante su presencia, derramo mi corazón ante El, y El me consuela, fortalece y unge para toda labor y misión. Venid adorémoslo.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. Nos se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27)
¿Luchas con el miedo? El miedo nos angustia, consume, distrae y nos hace sentir que no estamos viviendo la vida victoriosa prometida por Yeshua. El miedo aparece inesperadamente a través de un comentario hecho por alguien, o algo que leemos, vimos, o a través de un pensamiento que llegue a nuestra mente. De un momento a otro el miedo aparece y toma control de nosotros. Cualquier situación nos puede hacer sentir miedo, tenemos que reconocerlo por lo que es, y decidir tratar con él en vez de rendirnos a él como sus víctimas. En esos momentos debemos ir a Yeshua y contarle sobre nuestros miedos y temores, debemos derramar nuestro corazón delante de Él, debemos leer las Escrituras, renunciar al miedo y reclamar la victoria en Yeshua. Hay que reconocer que somos débiles y que nuestra fortaleza proviene sólo de Elohim. Filipenses 4:7 – “Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en el Mesías Yeshua”. Si tratamos el miedo como debe ser recordando que “el perfecto amor echa fuera el temor” y que el Padre Celestial está a nuestro lado siempre, podremos disfrutar de Su paz.
“Estad quietos y conoced que yo soy Elohim” (Salmo 46:10)
Creo que la modalidad de espera es una de las formas más efectivas para sacarle brillo a la paciencia. No hay cosa más desesperante que estar en ella, ya sea, esperando un empleo, que te comuniquen con alguien, que cumplan una cita, pero, sobre todo, estar en ella porque YHVH te ha puesto ahí y no saber que quiere, estar ahí como un objeto en una repisa donde lo único que puedes hacer es dejar que tu mente te juegue trucos y te engañe, u orar y aprender a esperar en El. Estar en modalidad de espera cuando necesitas tomar una decisión y estas esperando la guía de YHVH, pero no sientes truenos, no ves relámpagos ni percibes un silbido apacible, solo silencio y quietud. Un túnel negro sin un rayo de luz al otro lado, demanda fe, conocimiento de YHVH y perseverancia que te lleven al otro lado del río sin perder la confianza en EL y seguro de que así me muera, no me muevo y espero hasta que el cielo de señales de humo y me cambie de modalidad.
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