“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de la alto, del Padre” (Santiago 1:17)
Cualquier acción que hagas por otra persona, no importa que tan sacrificial y noble pueda ser, si es motivada por un pensamiento de sentirte bien o ser reconocido, no es una acción nacida del amor. Casi todos somos culpables de esos famosos actos de bondad que nos hacen sentir tan bien y buenos, pero que en el fondo no son más que alimento para nuestro orgullo. Es duro, pero debemos examinar nuestro corazón y sus motivaciones en el momento de actuar y entender que la única manera de actuar motivados por el amor es si dejamos que YHVH haga en nosotros Su voluntad y nos use como canales de bendición para otros, de lo contrario no serán más que obras muertas. ¡Shabbat Shalom!
“Por YHVH son ordenados los pasos del hombre” (Salmo 37:23)
Las cosas no siempre salen como uno las ha planeado, de hecho, si hay algo seguro a lo cual nos tenemos que acostumbrar, es a los cambios, a las sorpresas de la vida, a lo inesperado. El adagio popular dice “la vida es lo que pasa mientras hacemos otros planes”. Elohim está lleno de sorpresas, al menos eso pensamos; pero la realidad es que cuando hacemos planes sin contar con El, vamos a tener sorpresas porque queramos reconocerlo o no, El sigue en control, El sigue siendo Soberano en el Universo, El sigue en Su trono y es el mismo ayer, hoy y por los siglos, El sigue ordenando los pasos del hombre. Conocer el carácter de YHVH, entender Sus caminos, mantener una relación íntima con El, nos garantiza la paz aun en medio de lo inesperado.
“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo” (Juan 12:24)
Cuando eres olvidado, abandonado, rechazado y a tu corazón no le duele ni le afecta, eso es morir. Cuando tus buenas acciones son malinterpretadas, tus opiniones ignoradas o ridiculizadas y no saltas en ira defendiéndolas, eso es morir. Cuando soportas el incumplimiento, el desorden de los demás, la insensibilidad de quienes te rodean y no reaccionas, sino que esperas a que YHVH haga los cambios, eso es morir. Cuando eres feliz con lo que tienes, no te quejas por lo que te falta, no culpas a nadie de tu soledad y no te molestan las interrupciones de YHVH en tu cotidiana y cómoda vida, eso es morir. Cuando eres feliz con los logros ajenos aun cuando tú estés pasando por dificultades y no sientas envidia, eso es morir. Cuando humildemente aceptas la corrección y exhortación sin guardar rencor en tu corazón, eso es morir. ¿Ya has muerto?
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