“Pues no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh YHVH, tú la sabes toda” (Salmo 139:4)
Elohim nos conoce tanto que sabe exactamente cómo vamos a responder en determinada situación. No está dictándonos que decir o hacer, simplemente nos conoce y, por consiguiente, sabe cómo reaccionaremos en cada circunstancia de la vida. El no solo está cuidando de nosotros, El disfruta hacerlo y vigila cada uno de nuestros movimientos y como un Padre amoroso cuando nos equivocamos, permite que la luz de Su Ruaj penetre profundamente en nuestro corazón y nos revele la verdad de nuestra falta y nos guía al arrepentimiento y a la reconciliación con El. Nos conoce tan íntima y profundamente que no podemos esconder de Él ni el más mínimo pensamiento. Toda nuestra vida está rodeada de Él, de su amor, de Su misericordia, de Su protección. ¡Gloria a Elohim por su maravillosa presencia en medio de nosotros! Saber que sin importar lo que somos Él está pendiente de nosotros, nos hace estar más agradecidos y humillados ante El en adoración. Nada es comparado con el gozo de saber que el Padre Celestial está a nuestro lado, que en circunstancias adversas cuento con la mano poderosa de mi Hacedor para sacarme de la situación en que me encuentre. Pero lo más maravilloso de todo, es saber que no debo temer a las circunstancias ni al futuro, porque todo está en Sus manos.
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Seguir al Mesías es tener una guía viva, no es actuar según la letra, siguiendo reglas y reglamentos de hombres, sino siguiendo al Mesías vivo – caminar como El caminó, hacer las cosas que El hizo, imitar Su ejemplo de vida en todas las cosas, obedecer la Torah como Él lo hizo, buscar la voluntad del Padre como nuestro deleite, así como lo hizo El. Es mantener nuestros ojos fijos en El, y teniendo los rasgos de Su carácter impresos en nuestra nueva naturaleza, poder reflejar esa luz al mundo en nuestro diario vivir. Ahora, todo esto involucra el rendir nuestra voluntad, planes, manejo de nuestra vida a Él. Debemos seguir la nube, esperar en ella, esperar en Elohim. No podemos decir; mañana haremos esto o aquello, todos nuestros movimientos deben ser puestos bajo el poder de esa maravillosa frase – “Si es la voluntad de Elohim”. Si pudiéramos entender el verdadero significado de la guía divina, ¿cuántas veces nos hemos movido creyendo que la nube se movió en esa dirección solo para encontrar que fue solo nuestra imaginación? La mayoría de las veces porque queremos que la guía se acomode a nuestros deseos. Muchas veces en vez de ser divinamente guiados, somos simplemente autoengañados. Solo cuando nuestra voluntad ha sido quebrantada podemos ser guiados por la luz del Mesías.
“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco-romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con Él es exclusiva, no hay otros dioses, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó.
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