“Para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecido con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16)
Un día D.L. Moody estaba predicando y tomando un vaso pregunto cómo se podría sacar el aire de ese vaso. Después de muchas sugerencias, ninguna acertada, Moody tomo una jarra con agua y lleno el vaso de agua diciendo: Así se le saca el aire al vaso. Uso esta simple demostración para explicar que el vivir una vida victoriosa no radica en simplemente remover el pecado, sino que nuestro corazón debe ser llenado del Ruaj, de la Tora viva para poder manifestar la vida nueva que produce el tener una relación con YHVH. Creo firmemente que hasta que nuestro corazón no se haya vaciado completamente de todo orgullo, egoísmo, ambición, y todo aquello que es contrario a la Tora y a la vida del Ruaj, será imposible manifestar la gloria de Aquel que nos llamo de las tinieblas a Su luz admirable. No es un asunto de simplemente limpiar como sacando la levadura en Pesaj, no, es limpiar y llenar. Llenar de los elementos correctos para vivir la vida que YHVH ha preparado para cada uno. Selah
“Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:29)
Nos dicen que hay muchas cosas malas para la salud, por ejemplo, uno de los elementos más peligrosos son los asbestos y miles de personas mueren diariamente por asbestosis. La recomendación es, manejar materiales con asbestos apropiadamente. El riesgo continúa, pero las autoridades lo consideran manejable. Muchos de nosotros contenemos materiales peligrosos en nuestra vida que ingenuamente creemos son manejables, pero su acción termina contaminando y amenazando de muerte nuestra alma y todo a su alrededor. El problema que no percibimos es que el pecado, o, aquellas pequeñas cosas que creemos manejables se infectan y supuran dentro de nosotros, impidiéndonos crecer y madurar espiritualmente y cuando nuestra contaminación entra en contacto con otros, termina dañándolos a ellos también. Solo limpiando todo el interior el creyente puede madurar y llegar a ser un discípulo efectivo para Yahushua. Si has caído en la trampa de creer que puedes manejar acciones no santas y no ser afectado, despierta y pídele a Yahushua que te ayude a limpiarte de todo material peligroso.
“YHVH, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8)
Es maravilloso entrar a una tienda artesanal y ver la cantidad de vasijas que puede hacerse con el barro. Todas diferentes, para usos diferentes y únicas en su individualidad. Si esto es simplemente la creatividad del hombre, imaginémonos por un momento el taller de nuestro Creador. Cada uno de nosotros es único, irrepetible, creado con un propósito definido y aperado con las cualidades y capacidades necesarias para cumplir dicho propósito. Así que, no tratemos de imitar ni ser alguien diferente. El mundo idolatra ciertos tipos, trata de estereotipar lo que es la mujer o el hombre perfecto físicamente y sin darnos cuenta todos corremos tras esos patrones tratando de ser alguien diferente a lo que YHVH ha planeado, y dándole mayor énfasis e importancia a la apariencia que a la esencia de la persona. Podemos verlo en la juventud hoy en día sufriendo de depresión y sin ganas de vivir por no llenar los parámetros establecidos por la sociedad y el sistema al que no le importa quién eres ni si cumples o no tu propósito en la vida, sino vender una imagen deteriorada de lo que fue el propósito inicial de YHVH. Es fácil olvidar para que fuimos creados cuando seguimos la corriente del mundo. Regocijémonos en quienes somos y démosle gracias a YHVH por su plan y propósito.
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