“He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6)
Cuando el alfarero va a hacer una vasija lo primero que hace es preparar el barro, luego le da forma en la rueca, la mete al horno para hacerla resistente, luego la pule con limas y papel lija y finalmente la decora o pinta. Este es un proceso que dicha vasija sufre una vez, ya terminada, pasa a dar el servicio para el que fue hecha. La vasija de nuestra vida es un poco más compleja, el proceso dura todo el tiempo de nuestro peregrinaje. El Alfarero está constantemente dándole forma en la rueca de nuestra vida. A medida que la rueca (vida) gira, nosotros tenemos el libre albedrío para rechazar la mano del Alfarero y hacer lo que NOSOTROS queramos hacer de la vasija, o humildemente someternos a las amorosas manos del Alfarero y dejar que nos moldee como Él quiere. Ahora, pensemos, si el Alfarero en respuesta a una oración nuestra decidiera soltarnos, ¿qué sería de nuestra vida? Por doloroso que sea el proceso, solo en Sus manos estamos seguros. En Jeremías 18 YHVH le advierte a Su pueblo que, si continúan haciendo un desastre de sus vidas, va a llegar el día cuando su obstinada voluntad va a destruir lo que El hizo en la rueca. Pero Elohim es lento para la ira y grande en misericordia y día a día nos está pidiendo que le permitamos darnos forma de nuevo mientras queda tiempo. Él siempre está dispuesto a aplicar sus amorosas y firmes manos en el barro de nuestra vida y formarla de acuerdo con Sus propósitos.
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1)
Se nos anima a vivir un día a la vez por todo el caos que hay a nuestro alrededor, pero al mismo tiempo sabemos que podemos esperar con ansias llegar a ser lo que Dios ha planeado para nosotros. Siempre hay más cosas emocionantes para nuestras vidas, más bondad y misericordia, más revelación y sabiduría, más poder y fortaleza, más luz para caminar seguros y más fe y esperanza. YHVH nos ha llamado a un futuro glorioso “porque sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YHVH, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11). Podemos mirar al futuro con la esperanza de que Su gran amor nos continúe cambiando hasta hacer de nosotros vasos de honra que reflejen cada día más, la imagen de Su Hijo. En nuestro caminar las cosas por lo regular son todo lo opuesto a lo que aparentar ser, por ejemplo: podemos ser pobres, pero enriquecer a muchos. Podemos ser débiles, sin embargo, estar llenos de fortaleza espiritual en nuestro espíritu. Podemos no tener posesiones, sin embargo, ser dueños de todas las riquezas disponibles en Yahushua. Podemos ser nadie a los ojos del hombre, pero ser conocidos por nuestro YHVH. YHVH ha empezado un buen trabajo en todos nosotros, y ha prometido terminarlo, aunque no lo veamos.
“De un hombre, El hizo todas las naciones que viven en la superficie de la tierra, fijó los límites de sus territorios y los períodos cuando fueran a prosperar” (Hechos 17:26)
Es maravilloso saber que YHVH no solo nos creó, sino que también tuvo en cuenta el sitio donde nos pondría, la familia que nos daría, el tiempo en que pasaríamos por este mundo, es decir, todo es planeado por El, nada es por accidente. Tal vez no estemos felices con la elección de YHVH en cuanto al lugar y el tiempo, después de todo, los tiempos son difíciles y tal vez estamos en el lugar que no queremos. Podemos movernos de lugar, ir donde creemos que es lo mejor para nosotros, pero mucho cuidado de movernos fuera de Su voluntad. Por supuesto que unos sitios son mejores para vivir que otros, pero el mejor lugar para nosotros como creyentes en Yahushua, es en el centro de la voluntad de YHVH. Si queremos que Su plan para nosotros sea hecho realidad, tenemos que entregarle todo el control de nuestra vida. Tal vez coger nuestra vida, familia, posesiones e irnos a otro lugar no sea Su voluntad y hacerlo sería desastroso, o tal vez movernos es Su voluntad y nuestra testarudez y lentitud en obedecer, retarde no solo nuestra bendición sino la de aquellos que Dios tiene preparados para ser impactados con nuestra vida. Así que, en vez de estar tristes y temerosos sobre el lugar donde estamos y los tiempos que vivimos, pidámosle que nos revele Su plan para nosotros en el lugar donde estamos, en este momento. Cuando estamos en Su voluntad, Su mano está sobre nosotros, si nos salimos de ella, seremos presa fácil para el enemigo.
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