“Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel nos llamó por su gloria y excelencia” (2Pedro 1:3)
Todas las cosas, son todas las cosas, no solo lo espiritual sino también todo lo que pertenece a nuestra vida física, cubrir nuestras necesidades. Muchos van a YHVH solo buscando prosperidad económica, y creen que tener abundancia es prueba absoluta de que están muy bien con El, y hasta se atreven a decir que son los consentidos de Elohim. La Escritura es bien clara, dice que todo nos es dado mediante el conocimiento de Él, no por la información que tenemos de Él, que es grande en misericordia y da abundantemente. No, conocerlo es tener una relación íntima con El, comunicarnos con El y permitirle entrar en todos los aspectos de nuestra vida, permitirle guiarnos y escudriñar nuestro corazón y a través de Su Ruaj (Espíritu) revelarnos nuestra condición y nuestra necesidad de Él. Me pregunto, ¿qué puede estar pasando por tu vida en estos momentos? Tal vez es ordinaria y mundana, o tal vez, hay algo con lo que estás batallando en tu trabajo, matrimonio, familia, relaciones, ministerio o finanzas. Pues bien, la Escritura dice; que todo nos ha sido dado, solo cumplamos los requisitos y vamos a Él.
“Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? (Lucas 14:34)
La mesa puede estar hermosa, la comida puede verse deliciosa, todo parecer excelente excepto por el hecho de que no hay sal en la comida, usted busca la sal, pero no la encuentra. Hay sal en la cocina, pero no en la comida, la sal no está donde debería estar. Las características del Reino de Elohim son: justicia, paz, amor, bondad, etc. y todo el mundo quiere esas cosas, pero deben estar donde se necesitan. La realidad del Reino debe estar en el carácter de hombres y mujeres, debe ser el objetivo más alto de la gente y la fuerza que mueva la vida en las escuelas, fábricas, oficinas. Debe estar con el periodista, con el político, el gerente y debe ser la atmósfera que impregne los hogares, las iglesias, todo lugar donde los ciudadanos del Reino se muevan. Cuando usted lee el menú en un restaurante, ¿lee: Lomito, ¿con vegetales, arroz y sal? No, la sal está ahí, se siente cuando saborea la comida. Así es el Reino de Elohim; usted no tiene que hacer un espectáculo para mostrarlo, solo deje que se manifieste por el ambiente que su presencia crea. El mundo no necesita leer libros sobre el Reino, está agonizando y clamando por la realidad. Si el Reino está en usted, entonces donde usted valla, ahí está el Reino de Elohim. Somos la sal de la tierra, no perdamos el sabor.
“Hasta el día siguiente del séptimo Shabbat contareis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a YHVH” (Levítico 23:16)
En la antigüedad, Contar el Omer era un ritual agrícola durante el cual, cada noche durante 49 días, los agricultores salían a los campos y agitaban un omer, una gavilla de cebada, para pedir por una buena cosecha. Con el tiempo, ese ritual fue reemplazado y contar se convirtió en la forma de marcar el viaje de los israelitas desde la esclavitud en Egipto hasta la revelación en el Monte Sinaí, donde experimentaron, por un solo momento, la presencia de YHVH. Como enseña la tradición, al final del día 49, los israelitas acamparon debajo de la montaña y se prepararon para encontrarse con el Único Elohim. En truenos, relámpagos y en un silencio ensordecedor, la Fuente Única de Todo, el Elohim del universo reveló la sabiduría que los guiaría a vivir en una relación de pacto con El y entre sí, para llegar a ser un pueblo separado para YHVH. FELIZ SAHVUOT
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