“Vestíos de toda la armadura de Elohim, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11)
“Todo lo que se necesita para que el mal triunfe, es que los hombres buenos no hagan nada” – Edmund Burke. Por lo general al ser humano no le gusta pelear o luchar, solo quiere que lo dejen tranquilo haciendo lo que quiera. Pero debemos vencer la debilidad de la naturaleza humana, enfrentar la realidad del mundo espiritual y tomar los pasos necesarios para asegurar nuestra supervivencia espiritual. La mayoría ni siquiera saben que hay una guerra, que resistir a Satanás es una batalla que no podemos evitar y que es algo que todos enfrentamos. Todos tenemos la capacidad de escoger lo bueno por encima de lo malo. Todos conocemos el propósito de nuestras acciones. Debemos dejar de desperdiciar nuestro potencial espiritual y empezar a desarrollar una fe activa como nuestra armadura para guardar nuestra mente contra las mentiras, chismes, tentaciones, miedos, desánimos y amarguras con que el demonio nos bombardea todos los días. Conozca al enemigo y sus tácticas. Se dice que el mejor plan de batalla es confundir al enemigo. Nosotros, la gente de este planeta está confundida, llena de miedos sobre cosas imaginarias, preocupados sobre quién es más importante, quién me lastimó, humillo, y así pasamos el tiempo peleando los unos con los otros. Los campos de batalla son diversos; puede ser la oficina, el hogar, el barrio, la comunidad, y no vemos que Satanás es la causa y no peleamos contra él, sino contra el vecino, amigo, familiar, etc. Las tácticas del enemigo son: hacerle creer a la gente que él no existe, alimentar la soberbia y orgullo del hombre, la persecución, el crimen, las envidias, celos, la ambición por el poder, dinero y fama, enfermedades, adicciones, la lista es innumerable. Pero el poder de YHWH es superior a cualquier táctica y no podemos olvidar -- “porque no nos ha dado YHWH espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” – 2 Timoteo 1:7.
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre” (Apocalipsis 3:8)
YHVH dice que ha puesto una puerta abierta delante de nosotros, sin embargo, muchos buscan otra, otro camino, tratan de seguir a Elohim a su manera, no ven el peligro de entrar por puertas desconocidas que solo traerán destrucción a sus vidas. Son como los niños, tratamos de protegerlos, pero ellos siempre se las ingenian para escapar y saltar los cercos de protección que ponemos delante de ellos. Nosotros vemos el peligro, pero ellos no. Yahushua es la puerta que YHVH ha puesto delante de nosotros, no hay otra. “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9). Es una puerta segura, una puerta a todo lo que necesitamos en la vida, una puerta hacia la presencia de Elohim, una puerta hacia Su amor y misericordia, una puerta hacia un íntimo caminar con el Pastor de las ovejas, una puerta de consuelo, paz y esperanza. Y quienes hemos entrado por esta puerta, estamos llamados a mostrársela al mundo. Aquellos que aún no la han encontrado necesitan ver lo que Elohim en Su inmenso amor ha provisto para ellos. Una puerta para escapar a los estragos del pecado y del mal. Una puerta que los lleva a conocer al único y verdadero Elohim.
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a YHWH tu Elohim, y atendiendo a su voz…” (Deuteronomio 3019-20)
Supuestamente debía ser simple; estaba toda la Palabra de Elohim, la autoridad y voluntad del Padre para toda la humanidad. La Torah, el regalo del Eterno YHWH para nosotros, todo un compendio de instrucciones y guía para vivir ahí estaba todo, desde el comienzo hasta el Amen. Un mensaje básico al que no había que quitarle ni añadirle nada. Y Elohim nos dice: “Escoge la vida para que vivas”, y ¿qué escogimos? Denominaciones. Hay alrededor de 38.000 en el mundo. Un solo libro y miles de interpretaciones. Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, menonitas, interdenominacionales, no acabaría. Todos claman la Palabra como su inspiración, pero, paradójicamente, todos tienen una confesión de fe distinta. Tan pronto abren las Escrituras, cada uno ve o entiende una cosa diferente. ¿Es tan confusa la Torah? O ¿el hombre la ha hecho confusa? No, simplemente la hicieron a un lado y cada uno tomo uno, dos o tres versículos y con ellos formo una nueva corriente o filosofía, un nuevo mover como lo llaman hoy en día. por ejemplo: hoy en día todo es profético; canto profético, danza profética, palabra profética, un mover profético que no está llevando al pueblo a ninguna parte y que le está dando autoridad a unos cuantos, profetas, de manipular al pueblo por el cual el Mesías murió y pagó. ¿Cómo pudo la iglesia desviarse tanto? Isaías 4:1 – “Echaran mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”. Mucho pueblo hoy solo lleva el nombre, pero come su propia doctrina o filosofía y viste de su propia ropa/denominación. Escojamos la vida para que vivamos de acuerdo con los parámetros de Elohim y seamos prosperados, nosotros y nuestros hijos.
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