“Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos… su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está YHVH” (Números 13:30 y 14:7-9)
Cuando los 12 espías fueron a reconocer la tierra de Canaán, volvieron con un mal reporte, solo Caleb y Josué hablaron bien y creyeron que YHVH era lo suficientemente poderoso para llevarlos a través de esa tierra y entregarla en sus manos. El pueblo lloró y se quejó de nuevo, ya habían olvidado todas las maravillas que habían visto desde que YHVH los había sacado de Egipto. El mundo hoy en día es cada vez más deprimente, la maldad no tiene límites, los valores ya no existen, el temor de YHVH no se conoce, parece como si los demonios anduvieran sueltos haciendo nuestra vida cada vez más amenazante y peligrosa. Pero no podemos actuar como lo hizo el pueblo en el desierto, no podemos olvidarnos de donde nos ha sacado YHVH, de las maravillas que ha hecho en nuestras vidas, de cómo nos ha suplido, protegido y sostenido en medio de este caos. Vamos como Caleb y Josué a confiar que el poder de YHVH es suficiente para llevarnos a través del camino hasta nuestro destino final. No temamos, el mundo puede colapsar, pero con nosotros está YHVH.
“Mas el Consolador, el Ruaj Hakoddesh, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26)
Yahushua prometió enviarnos un consolador — el Ruaj Hakoddesh. La palabra “consolador” en griego es “parakletos”. Esta palabra no solo significa “consolador”, también era un término antiguo usado en la guerra. Cuando los griegos salían a la guerra, eran enviados de dos en dos, de manera que cuando el enemigo los atacaba, ellos se ponían de espaldas el uno contra el otro, cubriéndose las áreas ciegas o puntos vulnerables. El compañero de guerra era llamado “parakletos”, su oficio era guardar la espalda de su compañero. El Ruaj Hakoddesh es más que un Consolador, es nuestro compañero de batalla quien nos cubre y protege. No estamos en esta guerra solos. YHVH nos ha dado un “parakletos” para ir a la guerra con nosotros. Escuchemos su voz, dejémoslo guiarnos en la batalla y seamos obedientes a su guía. “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de YHVH” — 2 Crónicas 20:15.
“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres… Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:32 y 36)
Esta es la verdadera libertad, la libertad que solo se encuentra caminando en el Espíritu, en la Torah, haciendo las cosas que le agradan a Elohim, obedeciendo sus instrucciones, mandamientos y preceptos (Torah). Yahushua es nuestro ejemplo. El caminó en total obediencia y sujeción al Padre y por eso Elohim le dio el poder de hacer libre a todo aquel que llegue a Él. Él es esa verdad que nos hace libres, Él es la imagen del Elohim invisible que a través de Su Espíritu viene a morar en nosotros y a enseñarnos a caminar paso a paso en Sus caminos. Así como Yahushua cuando vivió en este mundo, nosotros como participantes de Su naturaleza, Su vida, y teniendo el Ruaj morando en nosotros, estamos llamados a caminar paso a paso en total obediencia al Padre. Cuando Israel acampaba en el desierto, tenía que mirar constantemente a la nube o a la columna de fuego para moverse. Ellos no hacían planes acerca de mañana o el próximo año, ellos solo esperaban dirección de lo alto para actuar. Usted dirá que eso no es libertad, pero esa es la verdadera libertad, la libertad de vivir bajo la nube y la columna de fuego, guiándonos a nuestro verdadero destino. Nadie sabe que le depara el futuro, que será el mañana, solo Elohim, quien nos creó para su gloria y alabanza conoce hasta el último detalle de nuestra existencia. Conocer la verdad es conocer al Mesías y obedecer la Torah.
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