“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:22-23)
Somos el producto de nuestros pensamientos, así que, es supremamente importante escoger cuidadosamente donde vamos a enfocar nuestra energía mental. Podemos aferrarnos a nuestra vieja manera de pensar y consecuentemente nos vamos a hallar atrapados en viejos hábitos y actitudes como orgullo, amargura, infelicidad, resentimiento, etc., porque por lo regular nuestros pensamientos están programados por patrones figurativos, amigos, familia, iglesia y aun enemigos, y como seres inteligentes tenemos la capacidad de escoger que pensar y en que material habitar; por eso, la alternativa más savia es reprogramar nuestro pensamiento para que nuestras actitudes sean de acuerdo a la nueva naturaleza creada según YHVH. Reprogramar nuestra mente, es asunto de escoger creer en la verdad de YHVH, la cual nos dice a través de las Escrituras que debemos “transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Cuando permitimos que nuestros pensamientos sean guiados por los pensamientos de YHVH, pensaremos, hablaremos y actuaremos de acuerdo a Su voluntad. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
“En YHVH he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en YHVH” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en YHVH es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar más nuestras propias soluciones y entregarle todo a Él, y pedirle que nos dé el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo días es reposo para YHVH tu Elohim; no hagas en él obra alguna…” (Éxodo 20:8-11)
Aquí tenemos un día que es separado de los otros y es llamado Shabbat. YHVH ha dicho que todo lo que tengamos que hacer, debemos hacerlo en seis días, trabajar, limpiar, cocinar, comprar, etc., de manera que en Shabbat podamos entrar en un tiempo de reposo. La palabra Shabbat es una palabra hebrea que significa: parar – desistir – parar todo trabajo. La vida se vuelve tan rápida y ocupada que a veces no tenemos tiempo para Elohim, pero El en Su infinita sabiduría, sabía que esto sucedería y para que funcionáramos de la mejor manera y para que nuestra vida espiritual no sufriera, separó un día para que estuviéramos libres para adorarlo y pasar tiempo con aquellos que amamos. Todos necesitamos pasar tiempo en Su presencia, dejar que Su palabra (Torah) renueve nuestra mente y espíritu, alabar Su Nombre y dejar que Su unción nos llene y fortalezca para poder vivir a la altura de Sus estatutos, una semana más. Todos necesitamos hacer a un lado nuestras propias agendas y planes y aferrarnos a la agenda y plan de YHVH, y dejar que El sea el Adonai de nuestra vida. Shabbat fue creado para que sea un tiempo de gozo y renovación cuando podamos olvidarnos de nuestros problemas y preocupaciones y tener el tiempo solo para regocijarnos en Su presencia. ¡Shabbat Shalom!
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