“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2Timoteo 4:16)
Todos en algún momento de la vida hemos experimentado el abandono cuando más hemos necesitado esa persona o personas. Puede haber sido el esposo(a), el mejor amigo, el compañero de trabajo, la familia, etc., y no hemos podido percibir la maravillosa intervención divina y su constante compañía por enfocarnos en la autocompasión y en los sentimientos negativos hacía aquellos que nos han abandonado. Es necesario entender que como humanos todos fallamos y a veces esa persona o esas personas, ni siquiera percibieron nuestra necesidad. Nuestra confianza debe estar centrada en YHVH, Él nunca nos falla ni nos abandona. Cuando nuestra relación con YHVH es sana y continua, podemos ver su mano de poder en todo a nuestro alrededor, su fortaleza en nosotros es evidente y nuestra dependencia de Él, nos permite acceder a todos los recursos del cielo. Podemos pasar por situaciones verdaderamente difíciles sin el apoyo de los demás, pero jamás podremos pasar por esas dificultades y salir victoriosos sin Elohim.
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