Éxodo 19:1 registra la llegada del pueblo de Israel al desierto del Sinaí, el día primero del mes tercero. Número 10:11 registra la salida del pueblo del desierto del Sinaí, el año segundo, en el mes segundo, el día veinte. Exactamente once meses y veinte días, casi un año. Todo lo que está registrado entre eso dos libros, ocurrió en el Sinaí. Moisés subió siete veces al monte durante este tiempo y recibió, no solo los diez mandamientos, sino también instrucciones sobre las Fiestas, y sobre el Tabernáculo.
El miedo es un sentimiento aterrador. Pero YHVH nos manda a no temer las cosas que se avecinan – “No temas en nada lo que vas a padecer” – Apocalipsis 2:10. Cuando tememos, fallamos en poner nuestra confianza en YHVH y en Su Torah – 1Juan 4:18 – “El perfecto amor echa fuera el temor”. Durante el viaje por el desierto el pueblo fue enseñado y probado constantemente. Igualmente, nosotros, los que vamos camino por el desierto hacia la Tierra Prometida.
Salir de Babilonia y Egipto significa, dejar la oscuridad del politeísmo que tiene absorta a la religión hoy en día, para que podamos salir a servir a nuestro verdadero Elohim, el Adonai de la Creación. El politeísmo hoy en día está representado por un sin número de dioses personales, como: dinero, sexo, poder, ambición, drogas, la gratificación personal, complacencia, vanagloria. Todos los dioses del politeísmo antiguo, están representados en estos. Salir de Babilonia y Egipto, significa, dejar la idolatría, la inmoralidad, la corrupción en cualquier forma que se manifieste, dejar todo lo que nos separe del Reino de Elohim.
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