No es fácil vencer dificultades. A través de los cuarenta años que Israel pasó en el desierto, tuvo que enfrentar muchos problemas y la mayoría de las veces, quiso resolverlos regresando a su lugar de esclavitud. A veces nos preguntamos, ¿cómo un pueblo libre quiso tantas veces volver a ser esclavo? No es nada diferente a nosotros hoy.
Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal, está profetizada. Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras. Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados.
Cuando Josué murió, no todo Canaán había sido conquistado y todas las tribus excepto Levi, debían terminar de sacar a los cananeos del territorio. El capítulo 1 de Jueces narra cómo ninguna de la tribus lo hicieron. Los jebuseos eran uno de los muchos grupos tribales que habitaban la tierra de Canaán. Israel optó por hacer las cosas a su manea y desobedecer a YHVH – “Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país…” – Números 33:51-52.
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