Israel nunca presto oído a esta advertencia, ni Josué, ni David ni el Israel moderno que regresó a la tierra después de 1.900 años de exilio. Sigue permitiendo religiones paganas en la tierra prometida, sigue permitiendo y promoviendo el ateísmo. Promueve la homosexualidad. Permite y defiende a los musulmanes que controlan el área del templo que una vez fue habitación de YHVH.
En la Torah en hebreo se lee: “La gran justicia seguirás para que nazcas de nuevo y heredes la tierra que Hashem tu Elohim te da”. Los sagas hebreos dicen que cuando en la Torah se repite una palabra dos veces, se transforma en la/el “Gran”. Por ejemplo: “el amor el amor de YHVH = el gran amor de YHVH”, o cuando Yeshua decía: “de cierto, de cierto = si, en verdad”. Según ellos la repetición hace a dicha afirmación, veraz.
No es fácil vencer dificultades. A través de los cuarenta años que Israel pasó en el desierto, tuvo que enfrentar muchos problemas y la mayoría de las veces, quiso resolverlos regresando a su lugar de esclavitud. A veces nos preguntamos, ¿cómo un pueblo libre quiso tantas veces volver a ser esclavo? No es nada diferente a nosotros hoy. A veces la lucha por seguir adelante, parece más difícil que el regresar a la zona de confort así sea de esclavo.
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