En el versículo 5 YHVH le hace una promesa a Josué: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida”. Seguro que como en el tiempo de Moisés, habría rebeliones, retarían su liderazgo y tendría que pelear muchas guerras contra sus enemigos, pero YHVH le asegura que estará con él como estuvo con Moisés.
Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH, sino la paz comprometiendo su fe y obediencia a Elohim. La paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye.
Israel nunca presto oído a esta advertencia, ni Josué, ni David ni el Israel moderno que regresó a la tierra después de 1.900 años de exilio. Sigue permitiendo religiones paganas en la tierra prometida, sigue permitiendo y promoviendo el ateísmo. Promueve la homosexualidad. Permite y defiende a los musulmanes que controlan el área del templo que una vez fue habitación de YHVH. Pero, aún peor, cede porciones de la Tierra Prometida a sus enemigos, en pro de una supuesta y falsa paz, cuando las Escrituras claramente dicen que la tierra es de Elohim. “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es…” – Levítico 25:23.
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