Guardar nuestro corazón – el centro de nuestro sentimientos y deseos – este dictamina hasta cierto punto la forma como vivimos, porque siempre, de alguna manera u otra, tratamos de hacer aquello que disfrutamos. Las Escrituras nos instan a guardar nuestro corazón por encima de todo, a concentrarnos en aquellas cosas y actividades que nos mantengan en el camino correcto con Elohim, guardando Sus mandamientos, estatutos y preceptos. Asegurémonos que nuestros afectos nos lleven en la dirección correcta. Pongámosle barreras a los deseos del corazón, que el cerco de la Torah lo guarde, pongamos bozal a la boca, freno a la lengua. No vayamos detrás de todo lo que nos parezca bueno a nuestros ojos, puede no ser bueno para el alma y el espíritu. Mantengamos nuestros ojos fijos en el objetivo final – la tierra prometida. No nos desviemos – “No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal” – Proverbios 4:27. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo YHVH, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” – Jeremías 17:9-10.
Las Escrituras declaran que el punto de partida de la sabiduría no se halla en el razonamiento especulativo o abstracto, sino en someter nuestra vida a Elohim en obediencia a Sus mandamientos. Y así como la sabiduría viene por obedecer a YHVH, la inteligencia viene por el conocimiento del Elohim Santo. La palabra inteligencia en hebreo es; “binah” e implica la habilidad de distinguir entre lo real y lo irreal, la verdad de la mentira (falsedad). En otras palabra la inteligencia viene de “discernir correctamente la Palabra de Verdad” – “… las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para salvación por la fe en el Mesías Yahshua. Toda la Escritura es inspirada por Elohim y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Elohim sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” – 2Timoteo 3:15-17. Son las Escrituras las que nos dan el conocimiento del Altísimo. Debemos escuchar con oídos atentos la sabiduría de Elohim – “Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría” – Proverbios 2:2.
¿Ha dejado YHVH de ser Elohim? ¿Podemos aún hoy esperar que Elohim pelee por sus redimidos? ¿Podemos esperar que ejecute de nuevo obras sobrenaturales que nos lleven a la victoria? Josué tenía una ventaja sobre nosotros – él podía ver no solo a su enemigo, sino también la manifestación física de la provisión de Elohim, pero el éxito de sus victorias estaba en que ponía la presencia de Elohim delante de él en cada batalla. Hoy, nuestro verdadero enemigo está escondido, no podemos verlo a simple vista, y tenemos que aceptar la Palabra de Elohim cuando nos dice que el enemigo está vencido. La Palabra de Elohim nos recuerda lo que YHVH ha prometido hacer – “No temas, porque Yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemará, ni la llama arderá en ti” – Isaías 43:1-2. No ha habido otro día en que el sol se detenga y la luna se pare, pero todos los días vemos la mano de Elohim en nuestra vida, guiándonos, proveyéndonos, protegiéndonos. No podemos poner nuestra fe en nuestras habilidades, en lo que el sistema nos ofrece ni en otras personas, nuestra fe solo puede estar basada en la verdad que las Escrituras nos revelan – “Si Elohim es por nosotros, ¿quién contra nosotros? – Romanos 8:31.
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