“Venid, adoremos, y postrémonos; arrodillémonos delante de YHVH nuestro Hacedor” (Salmo 95:6)
Hoy en día parece que el tiempo no nos alcanzara para nada. Hay tanto que hacer, tanta gente espera por nosotros, el hogar, los hijos, el trabajo, etc., pero en medio de tanta actividad física YHVH quiere que reconozcamos que Él está ahí cerca de nosotros, que las actividades físicas no tienen por qué desconectarnos de Él, que vivir en Yahushua significa, dormir, comer, caminar, trabajar y aun adorar en El, por El y para El. La vida del creyente no es una vida sistematizada, igual a la de cualquier individuo, con unos cuantos momentos diarios de oración. NO. La vida de quienes seguimos al Mesías es una vida llena de emociones, llena de vivencias divinas, una vida bajo parámetros diferentes, donde pensamos, actuamos y adoramos bajo esos parámetros. Estamos llamados a ser separados. Nuestra vida diaria debe ser una continua adoración, reconociendo al Padre como único dador de toda buena dádiva y todo don perfecto. Pero aun viviendo en una continua adoración y reconocimiento de nuestro amado Salvador, debemos sacar momentos para estar a solas con El, en intimidad con El, donde yo le adoro y El me ama, donde yo me postro ante su presencia, derramo mi corazón ante El, y El me consuela, fortalece y unge para toda labor y misión. Venid adorémoslo.
“El que quiere hacer la voluntad de Elohim, conocerá si la doctrina es de YHVH, o si hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17)
La palabra quiere en griego = Thelo = escoger / desear. Sabemos que el conocimiento espiritual está basado en la obediencia, no en la educación. Yahushua dijo que conoceríamos las cosas de YHVH cuando hiciéramos Su voluntad. Todo el estudio del mundo no nos hace espirituales. Los Escribas y Fariseos pasaban años estudiando, y no entendieron nada sobre el plan de YHVH. Usted puede tener muchos títulos, diplomas, ser teólogo, todo el conocimiento humano que quiera, y nada de eso lo hace espiritual. Ser espiritual solo se obtiene obedeciendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Andar en el espíritu, es andar en el Camino de la Torah. Nuestra cultura cree que la educación es la solución a todos los problemas de la humanidad, que podemos parar la propagación de enfermedades, salvar el planeta, obtener la paz, todo con programas educativos, pero al final verán que nada de eso funciona, porque el problema no es lo que está pasando en mi cabeza, sino en mi corazón. Ningún cambio se llevará a cabo, hasta que estemos dispuestos a obedecer a YHVH. No hay ni un solo mandamiento en la Torah que diga: “habla el camino correcto” o “piensa el camino correcto”. La Torah dice: “Andad en todo el Camino que YHVH vuestro Elohim os ha mandado” — Deuteronomio 5:33. Obediencia es hacerlo ahora. Si su vida no está llena de la presencia de YHVH, tal vez fue que dejo de andar por el Camino.
“Ten piedad de mí, oh Elohim, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones” (Salmo 51:1)
Después de que el Rey David fue confrontado con la verdad de su pecado y el posible juicio de YHVH, fue a Elohim pidiendo perdón y limpieza de su corazón. David mostró verdadero arrepentimiento y sabía que solo YHVH podía devolverle la integridad a su corazón. La palabra arrepentimiento en hebreo es “Teshuvah” = regresar. Dar la vuelta y volver a YHVH. Dejar el pecado y regresar a casa, al Camino de la Torah. El pueblo judío acostumbra antes de la fiesta de Yom Kippur, pasar 40 días haciendo “Teshuvah”. Pero quienes vamos por el Camino de la Torah sabemos que el Teshuvah es una acción constante, diaria, todo el tiempo debemos estar alertas y vigilar nuestra manera de vivir, nuestra obediencia a la Torah y pedir perdón cada que sea necesario, no solo 40 días, sino constantemente. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” — Proverbios 4:23. Teshuvah es uno de los regalos maravillosos que YHVH nos da, la habilidad de volver a Él y buscar sanidad para nuestro quebrantado corazón.
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