“Porque Yo vivo, vosotros también viviréis” (Juan 14:19)
Los días de Panes sin Levadura marcaron un punto importante en la forma como las Fiestas de Primavera son celebradas. Por supuesto que seguimos recordando la salida de Egipto como tipo de redención y liberación de nuestra esclavitud del pecado, también seguimos absteniéndonos de comer pan con levadura durante estos siete días como recordatorio de que hemos llegado a ser nueva masa. Pero el centro de toda la Fiesta de Panes sin Levadura es la hermosa realidad de que Yahushua nuestro Mesías resucitó durante esta Fiesta. Yahushua enfatizó una y otra vez la importancia de Su resurrección. Durante la última cena con sus discípulos les dijo que sería traicionado, pero que el volvería y que junto con el Padre haría morada en cada uno de ellos por medio del Ruaj Hakodesh. La Fiesta de los Panes sin Levadura nos lleva también a enfocarnos en separarnos para Elohim reemplazando el pecado por la justicia entendiendo que la única forma de hacer esto, es teniendo la vida del Mesías en nosotros, aceptando su sacrificio como único medio de redención y reconciliación.
“No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6)
El proverbio popular dice: “Una manzana podrida, pudre todo el cajón”. Alguien dijo: “Imita el mal y lo sobrepasaras, imita el bien y te quedarás corto. Es tendencia del ser humano ser más fácilmente contagiado por el mal, que influenciado por el bien. Las Escrituras también nos dice que no podemos servir a dos Señores. Es imposible hacer concesiones, ser negligente, alcahueta, permisivo y creer que no habrá consecuencias. Es algo pequeño, insignificante, yo se manejarlo, no me va a afectar, todas estas y muchas más excusas son las que dan aquellos que creen que pueden contaminarse sin ser afectados. YHVH demanda de nosotros que nos separemos. Dice: “Sed santo porque Yo soy santo” – la palabra 'santo' en hebreo es 'kaddosh' = Separado. Separado del sistema, de todo aquello que no glorifica a YHVH. La Torah es el cerco que nos separa como el pueblo de YHVH. Ser santo es ser obediente a los mandamientos y estatutos establecidos en la Torah como el código de conducta para el pueblo de Elohim. La santidad no se obtiene haciendo ayunos, devocionales, y prácticas externas, cosas buenas pero que si no van acompañadas de obediencia a Elohim son hierba seca que será quemada. Seamos vigilantes, un poco de levadura puede destruir nuestra vida.
“Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos... “ (Mateo 16:5-12)
En los tiempos del Mesías habían al menos 7 (muchos dicen que hasta 24) diferentes grupos religiosos. Igual que las múltiples denominaciones de hoy en día, se caracterizaban por diferentes doctrinas, interpretaciones de las Escrituras y tradiciones convertidas en mandamientos de hombres. La levadura se usa para producir fermentación y hacer que la masa se infle, y no se necesita mucha para que produzca un gran efecto. Mateo dice que Yahushua no les hablaba de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos. Mas adelante en Mateo 15:8-9 dice – “Este pueblo de labios me honra; más su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Al igual que un poco de levadura es suficiente para producir un gran efecto en la masa del pan, una mala interpretación de la Torah es igualmente dañina para el corazón y la vida espiritual del hombre. En los tiempos del Mesías le habían añadido tanto a la Torah, que ya no guardaban anda de lo estipulado por Moisés, sino sus propias reglas y mandamientos. Hoy en día, el cristianismo ha hecho lo contrario, no le ha añadido sino que ha mutilado la Torah, so pretexto de que no hay que cumplirla porque Yahushua la cumplió por ellos. Pero Yahushua no es la excusa para evadirla, sino el ejemplo para cumplirla. Cuidémonos de la levadura de los fariseos, sean de la época del Mesías o los fariseos modernos.
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