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Gota de Amor - Mayo 11/2015

“Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de YHVH, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley” “le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” (Oseas 8:1 y 12)

 

Oseas describe el rechazo de la Torah y como este rechazo corrompió al pueblo y lo distancio de YHVH. En Oseas 4:6 dice: “Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque te olvidaste de la Torah de tu Elohim, también yo me olvidaré de tus hijos”. Pablo describe a la gente que viviría durante los últimos tiempos, como culpable del mismo pecado, del rechazo de la Torah. 2 Timoteo 3:1-6 – “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites más que de Elohim, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”. Si lee todo el texto verá que no solo esta Escritura describe al mundo y la gente actual, sino que también es un retrato bien fiel de mucha gente en las iglesias. El cristianismo hoy en día tiene apariencia de piedad, de santidad, pero niega el poder de los parámetros de Elohim expresados en la Torah, que no son más que las instrucciones de Elohim para vivir una vida recta. Igual que en la época de Oseas, el pueblo está siendo destruido por falta de conocimiento, no quieren oír la verdad, la toman como “cosa extraña”. “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirá la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” – 2 Timoteo 4:3. La palabra “sufrirá” es una mala interpretación de la palabra “anechomai” del G430 que significa = tolerar – aguantar – aceptar sin quejarse. El pueblo no quiere escuchar nada que lo comprometa, que le exija, nada que le demande ser kaddosh (separado) del sistema. Igual que Israel, quiere tener rey como todas las demás naciones y ser parte del mundo o sistema, hacer y vivir como vive el resto del mundo. Pablo nos enseña que los creyentes de los últimos tiempos estarían involucrados en una apostasía masiva, en un rechazo a la fe de las Escrituras, en una negación de la Torah y su efecto. Este es precisamente el estado en que la iglesia se encuentra hoy en día. La iglesia niega que la Torah tenga validez sobre el Nuevo Testamento, no quiere ver que el Nuevo Testamento confirma la Torah. “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Palabra (Torah) que habéis oído desde el principio” – 1 Juan 2:7.

 

Gota de Amor - Mayo 10/2015

“¿Para qué me sirve dice YHVH, la multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)

 

El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo. La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente, es inquebrantable. Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta. Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra. Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación. La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida. El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía y su significado espiritual está explicito en todo el recuento de los Evangelios, muchos de los eventos del ministerio del Mesías giran alrededor del Templo. Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16. Nada diferente a hoy en día. Luego predice la destrucción del Templo – “¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada” – Marcos 13:2. Destruir el Templo era destruir la vida misma del pueblo judío, pero como habían hecho del Templo el centro de una vida corrupta y alejada de Elohim, tanto que como dice en Isaías, lo sacrificios eran abominación para YHVH, era necesario destruirlo. “¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos, para seguir haciendo todas estas abominaciones? – Jeremías 7:10. No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHVH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah. 

 

Gota de Amor - Mayo 9/2015

“Daré mi Torah en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo”… “Mas nosotros tenemos la mente del Mesías” (Jeremías 31:33 y 1 Corintios 2:16)

 

La gran pregunta ahora es: ¿De verdad tenemos la mente del Mesías? ¿Somos consientes que Yahushua fue y es Hebreo, vivió como Hebreo, cumplió la Torah y la enseño? Pablo, siendo consciente de que la mentalidad greco-romano, estaba bien lejos de comprender el mensaje del Mesías, insta a los romanos a transformar su pensamiento – “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Elohim, agradable y perfecta” – Romanos 12:2. Les advierte que ya no pueden seguir pensando como lo hacían antes – “Ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente” – Efesios 4:17. Hay una gran diferencia entre el pensamiento Hebreo y el pensamiento greco-romano u occidental. La forma griega de ver el mundo, es promoviendo las ideas sobre lo físico, lo cual es opuesto a las Escrituras. La forma greco-romana de ver a Elohim es a través de ideas, la forma hebrea es física. Si le digo a uno de ustedes que cierre sus ojos y se imagine a Elohim, inmediatamente me dirá: Elohim es amor, es omnipresente, es omnisciente, es santo, justo… etc. y todo eso es cierto, pero si le hago la misma pregunta a un hebreo, me diría: Elohim es una roca, es fuego consumidor, es escudo, es las alas del águila, la torre fuerte, etc., y de hecho la Escritura está llena de esos sustantivos, pero si buscamos la palabra “omnisciente” no está. Miremos ahora la palabra “fe”, para el occidental fe es lo que cree. Cuando una persona acepta al Mesías como salvador, inmediatamente dicen que es “salvo”. Es decir, la salvación es vista como concedida a aquellos que están de acuerdo con una afirmación teológica o confesión de fe. Lo que la persona cree es más importante que lo que hace. El punto de vista hebreo es diferente; Yahushua no dijo, “por su credo los conocerán, sino por sus frutos”. Cuando Yahushua habla de frutos no está hablando de cuantos has llevado a hacer la confesión de fe, sino a como uno vive, nuestras acciones, en otras palabras: lo que hacemos es el fruto de lo que creemos, por consiguiente, los frutos no el credo es la medida de nuestra fe. ¡Shabbat Shalom!

 

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