El cuarto de los Diez Mandamiento, nos ordena recordar el día de reposo – Shabbat – y guardarlo (cumplirlo). La palabra, Shabbat, significa: descansar, dejar de trabajar. Desafortunadamente con el paso de los años el Shabbat empezó a ser malinterpretado por los judíos y cristianos. YHVH nos dio el Shabbat como un reposo y no como una carga intolerable llena de reglas y mandamientos de hombres. La guía de la Torah concerniente al Shabbat es bien simple: “Seis días se trabajará, mas el días séptimo os será santo, día de reposo (Shabbat) para YHVH; cualquiera que en el hiciere trabajo alguno, morirá. No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo” - Éxodo 35:2. Tampoco dijo YHVH que con el tiempo quien quisiera podía cambiar el día de reposo. Sin embargo, el 7 de Marzo, 321 D.C., Constantino cambio el Shabbat por Domingo. El Shabbat como reposo, está establecido y santificado por YHVH desde el final de la creación – Génesis 2:1-3. El propósito de este día, es descansar, estar con la familia y dedicarlo a YHVH. Es un día de descanso para nuestro cuerpo y nuestro espíritu. ¡Shabbat Shalom!
No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón. El quiere que le demos todo lo que tenemos. Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El. Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey. Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El. Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida. YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David. El quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él. Somos Sus hijos, y El quiere una relación con nosotros. El quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad. Toda la Escritura es acerca de relación y reconciliación. Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.
Mirar un águila volar es maravilloso. No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan. La dueña del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo. Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas. La Escritura nos dice que si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en YHVH y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta. Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso. Los caminos de YHVH son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores. Así, que, si queremos movernos hacía adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a YHVH, confiar en El, en Su tiempo, y hacer solo lo que El nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El. Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer. Esperemos en Elohim, Yahushua dijo que su carga era ligera y liviana.
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