El pacto de sangre era un rito antiguo semítico, y era el pacto más íntimo y sagrado que dos personas podían celebrar. El rito incluía, el acto en que las dos personas involucradas se cortaban la muñeca y cada uno bebía de la sangre del otro, dando a entender que absorbía la vida del otro y que su vida quedaba totalmente rendida y dedicada a aquel con quien hacía el pacto. Desafortunadamente, como han occidentalizado tanto al Mesías, han pasado por alto la importancia de estudiar costumbres semíticas y hebreas las cuales YHVH usa en parábolas, para enseñar y revelar Su eterno plan para Su pueblo y permitirnos vislumbra la magnitud de Su obra redentora. Cuando Yahushua les dijo a los discípulos que debían beber Su sangre, estaba claramente diciéndoles que tenían que absorber Su vida, si querían tener vida eterna y que al hacerlo, estaban entrando en los vínculos del pacto y por ende rindiendo sus vidas a Él. El Padre estaba dando Su sangre, en la sangre del Mesías para que todos los hijos de Abraham fueran revividos en “la sangre del pacto eterno”. En la consumación de los siglos, vino al mundo aquel que desde el principio era Uno con el Padre, a ser uno con el hombre y compartir así de la naturaleza de aquellos que estaban sujetos a la muerte, pero que anhelábamos la vida, y cumplir la profecía. Yahushua fue la simiente de Abraham, el cumplimiento de la promesa, el Cordero sacrificado desde antes de la fundación del mundo. “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” – Juan 6:53.
En la cultura occidental la gente cree que mientras más conocimiento se tenga, es mejor. Para los griegos, el hombre sabio es aquel que tiene conocimiento y poder. Para el pensamiento Hebreo, tal punto de vista es insuficiente, ya que “el temor de YHVH”, es el punto de partida del conocimiento. Hay diferentes tipos de insensatos en las Escrituras, pero todos exhiben una falta de carácter moral y disciplina. La idea occidental del conocimiento es al final insensata ya que repudia la idea del “temor de YHVH”, y se burla de la idea de que la disciplina moral es importante para entender la realidad (solo chequee el sistema educativo y lo verá). Por consiguiente, si “el temor de YHVH” es el principio de la sabiduría, entonces la falta de el, es vanidad, ignorancia, depravación y estupidez. Como hijos de Elohim, en medio de una sociedad oscurecida por la falta de conocimiento de YHVH, estamos llamados a caminar como sabios no como insensatos, redimiendo el tiempo porque los días son malos.
La noche antes de su ejecución Yahushua anuncio: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” – Juan 16:33. Al día siguiente estando frente a Pilatos, Yahushua declaró: “Mi reino no es de este mundo” – Juan 18:36. ¿Qué quería decir Yahushua con el “mundo”, el cual los creyentes no deben amar? “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” -- ¿Cuáles cosas? – “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” – 1Juan 2:15-16. Cuando la Biblia usa la palabra mundo en el sentido de que es algo que debemos vencer, no se está refiriendo al planeta tierra, sino al “mundo” como sistema social, a la civilización. El mundo como resultado colectivo de las actividades de la humanidad desde el momento en que el hombre se rebelo contra YHWH. Muchos versículos en la Biblia nos muestran claramente que “todo el mundo” está bajo la influencia del enemigo – 1Juan 5:19 “Sabemos que somos de YHWH, y el mundo entero está bajo el maligno”. “La serpiente antigua, que se llama Satanás, el cual engaña al mundo entero…” – Apocalipsis 12:9. El es el autor del sistema que nos rodea. Solo mire el mundo actual: guerras, violencia, sufrimiento, avaricia, corrupción, deshonestidad, enfermedad y depresión. Es un sistema malvado y opresivo. No es el mundo de YHWH, no es la sociedad de YHWH, la comunidad de los santos. Cualquiera que busque una relación con el mundo, dice la Escritura que: “se constituye enemigo de YHWH” – Santiago 4:4. Por eso Yahushua dijo cuando estaba orando por sus discípulos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Yahushua estaba en el mundo, pero no era del mundo. El no participo de sus malvados caminos. Se mantuvo limpio y así debemos ser nosotros.
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