“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1Corintio 13:11)
Según algunos sabios, los eventos del pasado no están grabados en piedra y nuestra relación con ellos puede cambiar. No tenemos por qué vivir nuestra vida con los traumas o amarguras del pasado. Teshuvah también significa apartar todo aquello negativo del pasado, aquellas cosas o eventos de nuestra niñez que nos marcaron negativamente, y crecer. El amor del Padre transforma todos los aspectos de nuestra vida, desde la cuna hasta la tumba. Él está presente allí donde lo dejamos cuando nos apartamos. Es imperativo volver, regresar al Camino, perdonarnos, perdonar y pedir perdón. Para muchos volver es difícil, aun creen que imposible, pero con YHVH todo es posible, aun el milagro de cambiar un corazón de piedra por uno de carne. Perdonar es la forma de liberarnos de aquello que nos tiene atados. Es dejar ir el dolor del pasado y hallar el valor para continuar. Solo cuando renunciamos a nuestra herida, podemos seguir adelante creciendo espiritualmente. La fe y el perdón están íntimamente ligados. Pidamos que YHVH renueve nuestra mente para que podamos discernir Su voluntad, que nos ayude a permanecer en El – “Vuélvenos, oh YHVH, a ti, y nos volveremos; renueva nuestros días como al principio” – Lamentaciones 5:21
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